Violencia Vicaria

¿Cómo identificar la violencia vicaria?

Sale a la luz el primer estudio sobre violencia vicaria en nuestro país. El perfil más común de agresor es hombre español, de entre 30 y 50 años sin ningún tipo de discapacidad intelectual.

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La Asociación de Mujeres de Psicología Feminista y la Consejería de Igualdad de la Junta de Andalucía han publicado el primer estudio sobre violencia vicaria extrema en España. Se han analizado 51 casos de asesinatos a menores de una muestra de 400 causas. Este informe se da a conocer poco después del último caso vivido en Sueca, en Valencia. El pasado domingo, un hombre que tenía una orden de alejamiento por malos tratos contra la madre, mató a su hijo de 11 años.

El análisis, titulado 'Violencia vicaria: un golpe irreversible contra las mujeres', analiza el perfil del agresor y cuáles son las claves para identificar este tipo de situaciones.

Las conclusiones señalan, por un lado, que, en la mayoría de los casos, el perfil es un hombre de mediana edad (de entre 30 y 50 años), de origen español y sin ningún tipo de discapacidad intelectual o física. Por otro lado, la mayoría (60%) no tiene delitos penales y en caso de que los tengan están relacionados con la violencia machista.

Además, en un 82% de las muertes el asesino era el padre biológico del niño. El contexto en el que se comete el crimen suele ser el siguiente: la pareja está separada pero no ha transcurrido demasiado tiempo desde la ruptura y el 60% habría verbalizado la intención de hacer daño a la madre o a los hijos: "te quitaré a los niños", "te quitaré lo que más quieres", "ya verás lo que les pasa a los niños"

Una vez cometido el asesinato el 48% de los agresores se suicida o al menos lo intenta y un 12% niega lo sucedido y no se hace responsable del crimen o, incluso, culpa a otras personas.

En cuanto al lugar de los hechos, suele ocurrir en la casa del padre (42%) sin presencia de otras personas mientras el progenitor está al cuidado exclusivo de los niños, es decir, durante el régimen de visitas (44%) o de custodia compartida (4%). El arma que se utiliza suele ser punzante.

Las víctimas tienen en 0 y 5 años y en un 14% de los casos los niños mostraron síntomas de estar siendo maltratados, como cambios de conducta o quejas sobre su padre. Hay que tener en cuenta que en un 96% de la muestra ningún profesional (psicólogo o servicios sociales) evaluó a las víctimas o no quedó constancia judicial. Las investigadoras señalan esto como un error, ya que no visibilizar estos hechos hace más vulnerables a los menores asesinados: “no tienen voz y por eso falla la protección”.

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