Crimen Orio

La cita que acabó en tragedia: Decenas de niños en el parque, una recortada oculta en una bolsa y disparos a bocajarro

Las detonaciones del arma manipulada hicieron pensar a los investigadores que el hombre había utilizado una bomba casera. Al parecer, se acercó a su expareja con la escopeta oculta en una bolsa.

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El municipio de Orio sigue conmocionado por el recientecrimen machista. En un primer momento, todo apuntó a la explosión de un artefacto oculto en un paquete. Sin embargo, después se supo que un hombre había matado a su expareja de un disparo en la cabeza con una escopeta recortada para después suicidarse.

Según la investigación los hijos habrían presenciado la escena, que tuvo lugar en la calle Arrantzale del municipio vasco, a tan solo unos metros de un parque infantil.

Fuentes del caso han confirmado que la relación entre víctima y presunto asesino había terminado hacía unos meses. "Por lo que sea ella se agobió un poco con los hijos y el trabajo y le dijo a él que no le interesaba seguir como pareja, que como amigos sí", ha relatado una conocida de la expareja.

Mantenían cierta amistad y este martes habían quedado para hablar. Minutos antes del crimen el presunto homicida se pasó por un establecimiento cercano y "se tomó su café", como hacía normalmente.

Escondió la escopeta en una bolsa

El presunto homicida acudió a la cita con una escopetade cañones recortados oculta en una bolsa de plástico, que posteriormente fue hallada en el lugar del crimen. Con ella supuestamente disparó a la mujer en la cabeza y después se quitó la vida.

"Tenía licencia de armas y para perpetrar el asesinato usó un arma manipulada de su propiedad", ha detallado Josu Iñaki Erkoreka, consejero de Seguridad de Gobierno vasco.

Erkoreka también ha detallado que María Lourdes del Hoyo, de 50 años "no constaba en los registros de violencia de género".

No había denuncias previas

El presunto responsable del crimen residía en Zarautz, pero contaba con familia en Orio. No tenía antecedentes de violencia de género y tampoco había denuncias previas por malos tratos.

Los que conocían a la expareja han reconocido que él no había aceptado la ruptura. "Se le veía andar por la calle y parecía un zombie".

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