Villanueva de Alcoron, en Guadalajara, es un pequeño pueblo de 162 habitantes que está pidiendo ayuda. Si nada lo remedia, en menos de un mes y medio se van a quedar sin farmacia.

La más cercana les quedará a 20 kilómetros, como mínimo. La solución que les han dado es un botiquín. "Para salvar las farmacias rurales deben tomarse medidas", explica Julia, la farmacéutica que ha estado aquí durante 14 años pero ahora se marcha a Cantabria.

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