El dueño de la finca en la que murió el pequeño Julen tras caer a un pozo concluye que el dueño cometió un delito de homicidio por imprudencia grave al dejar abierto el pozo.

La jueza da por concluido así el caso, según adelanta Diario Sur. En el auto, la magistrada declara concluida la fase de instrucción y ordena que sigan las actuaciones contra el dueño de los terrenos.

La autopsia ya apuntó a que el niño murió de un traumatismo cranoencefálico. Las lesiones que presentaba se localizaban en el lado izquierdo de la cabeza y la frente. Unas heridas mortales compatibles con la caída por el pozo y los golpes que el niño pudo darse contra las paredes del mismo.

Asimismo, la magistrada ha dado un plazo de diez días a las partes para que soliciten la apertura de un juicio oral o que pidan el sobreseimiento de la causa.