Han pasado unas 36 horas desde que la familia del pequeño Julen dio la voz de alarma, y advirtió de que su hijo había caído al interior de un pozo estrecho. Se trabaja con varios planes simultáneos, pero las dificultades son muchas y la operación es muy complicada.

Antonio Ros, ingeniero de Minas y bombero de Cartagena, ha explicado que este es un "caso peculiar" ya que se trata de "un pozo con características determinadas: tiene poco diámetro y una gran profundidad". Explica que la cota final del pozo es de 107 metros y a unos 73 hay un tapón de arena, "lo que hace que las circunstancias sean complejas".

No obstante, Ros indica que aunque el pequeño "lleva muchas horas, la esperanza no la tenemos que perder". "Hemos visto situaciones que escapan al raciocinio, mientras haya una mínima posibilidad de supervivencia, debemos de trabajar", ha añadido.