En todos los atracos, el detenido, seguía un mismo modus operandi: accedía a las farmacias y se dirigía a la dependienta con actitud intimidatoria mientras esgrimía una navaja o una jeringa. En todos los casos pedía el dinero de la caja registradora y se marchaba del establecimiento para evitar que la policía lo pillara.

En uno de los casos, la farmacéutica abandonó la farmacia corriendo y mientras tiraba al suelo un pequeño mueble con medicamentos para que el ladrón, que la estaba amenazando con la navaja, no la agrediera.

La detención tuvo lugar el martes 11 a primera hora de la mañana en la plaza del Centro de las Corts en el marco de un dispositivo que se montó para poder detectarlo después de ser identificado gracias a las cámaras de seguridad y de la descripción que consiguieron de las víctimas.

El dispositivo de policías, vestidos de paisano, localizaron al hombre, un toxicómano de 52 años. Llevaba una riñonera en cuyo interior había una jeringa y una navaja que utilizaba para intimidar a sus víctimas.