Coma

Así es la historia de Manel, el hombre que afirma haber entrado en coma durante la Transición y despertado en 2014

Este hombre se cayó mientras trabajaba con 23 años y se despertó tres décadas más tarde cuando ya sólo su mujer apostaba por su retorno

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Hay historias sorprendentes y la de Manel Monteagudo es una de ellas. Este hombre, marinero de profesión desde los 14 años, sufrió una caída desde un mercante alemán en 1979, sin embargo, desde entonces estuvo en coma hasta 2014. 35 años. Un tiempo en el que se perdió desde la Transición a Naranjito, desde la entrada a la CEE a la llegada del Euro. Porque ya nada era como antes.

Los hechos se sucedieron el mismo día que Manel Monteagudo cumplió 23 años. Una temprana edad que pasó por sus ojos velozmente hasta desembocar en casi ser sexagenario. Y no sólo eso. De creer estar en Irak se trasladó a España prácticamente sin pestañear. Así lo ha narrado el propio protagonista de esta historia en La hora de La 1, donde ha narrado cómo fue su historia y cómo se ha tenido que acostumbrar a pasos agigantados a la nueva realidad.

Todo cambió cuando el 28 de febrero de 1979 se precipitó desde una altura de seis metros de un mercante alemán y se golpeó la cabeza. Entró en coma. Durante los primeros meses estuvo en un hospital en Irak, pero luego le trasladaron a Coruña y finalmente a Madrid. Allí fue donde su novia y actual mujer, Conchi, le cuidó hasta 2014.

"A mi mujer le decían que cualquier día cuando se despertase me encontraría frío. Nada más. Mi camino era el cementerio", apuntó Monteagudo, sobre quien creyeron que nunca más volvería a despertar. "Le decían a mi esposa que asumiera que estaba muerto en vida". Pero sobrevivió.

El despertar: un shock con tres décadas de diferencia

Así llegó el 15 de octubre de 2014. De febrero a otoño, de Adolfo Suárez a Mariano Rajoy. "Mi primera impresión es que el accidente lo tuve el día anterior, que estaba en un hospital, pero en Irak", señaló éste, que no fue "consciente de que estaba en España". Pero así era. Y junto a él, como siempre, de la misma forma que desde hace tres décadas, Conchi. Su novia. Su ya mujer.

"Para mí era mi novia, yo no soy consciente de que era ya mi esposa. Tan pronto le vi la cara la reconocí. Lo que no me encajaba para nada era el cabello, porque tenía muchas canas". Pero el tiempo no pasa en balde. Tampoco para él, que amaneció con canas y barba. No sólo eso. También sin voz, ya que tras tantos años dormido tuvo que volver a aprender. De ahí que su sorpresa fue gigante.

"No, este no soy yo, este es un viejo, yo tengo 22 años". Estas fueron sus palabras cuando se vio por primera vez en el espejo y el susto no fue menor. La vida de la sociedad había cambiado por completo y la suya también. Sin embargo, desde ese 2014 tuvo que volver a empezar, a reflexionar, a rehabilitarse y vivir una vida que le arrebató la juventud y también a los suyos, ya que su padre falleció en este trayecto.

"Lo único que lamento es la muerte de mi padre, cuando desperté ya estaba muerto y eso fue muy impactante para mí. Me dio mucha tristeza". Sin embargo, supo seguir. Y eso ha hecho hasta hoy.

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