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en una celda de 11 metros cuadrados

La presa que convive con Ana Julia Quezada en la celda recibe una compensación económica

Desde su ingreso en la prisión de El Acebuche en marzo de 2018, Ana Julia Quezada ha pasado casi todo su tiempo en la cárcel en régimen de aislamiento.

Comienza el juicio por el asesinato de Gabriel Cruz en el que la Fiscalía pide cadena perpetua para la autora confesa del crimen, Ana Julia Quezada. En marzo de 2018 ingresó a prisión y la información de su vida en la cárcel ha llegado a cuenta gotas. La acusada se encuentra completamente aislada en la cárcel de El Acebuche. Apenas sale de su celda y no tienen ningún tipo de contacto con el resto de presas.

"El desayuno, la comida y la cena las hace en la celda", asegura un funcionario de prisiones del centro penitenciario, quien cuenta a Antena 3 Noticias que Ana Julia puede bajar al patio cuando las demás presidiarias están en su celda.

Una mesa, dos sillas, una tele y un baño amueblan los 11 metros cuadrados en los que la acusada vive junto a otra interna de confianza, que la vigila y la acompaña. Ambas duermen en una litera.

"Estos internos reciben una compensación económica e Instituciones Penitenciarias les forma para que desempeñe esa función", explica este funcionario.

En el módulo de mujeres de esta prisión hay 50 celdas distribuidas en dos pasillos. En la zona donde está Ana Julia hay 14 y solo está ocupada la suya. En el otro lado vive el resto de las reclusas. Han construido una especie de muro para evitar que se vean con ella para "proteger su vida y su integridad física".

Así permanece desde que ingresó en prisión. Poco después de entrar salió del régimen de aislamiento pero tuvo que volver después de que otra presa la amenazase con que la iba a matar. Además, en la Nochevieja de este año intentó quitarse la vida.

Sigue en aislamiento por petición personal y por decisión del propio centro.

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