A Coruña

Activistas de Greenpeace se encaraman a los depósitos de la planta de gas de Murgados

Los activistas han desplegado a 30 metros de altura un cartel con el mensaje: "El gas es caro y contamina", han conseguido acceder a la regasificadora de la ría de Ferrol, en A Coruña, para exigir el cierre de la planta.

Activistas de Greenpeace se encaraman a los depósitos de la planta de gas de Murgado

Publicidad

Escaladores de la organización ecologista Greenpeace han aprovechado la primera luz del día para burlar la seguridad y entrar al recinto de la planta regasificadora de Reganosa en Mugardos (A Coruña).

El grupo de activistas ha conseguido encaramarse a lo alto de los depósitos de combustible y, a más de 30 metros de altura, han desplegado una pancarta con el mensaje: "El gas es caro y contamina".

Con esta intervención, los ecologistas exigen el cierre de la instalación y reclaman "un plan de abandono progresivo del gas en nuestro país". Greenpeace señala que esta fuente de energía es un combustible fósil contaminante y potente emisor de gases de efecto invernadero. Recuerdan que está compuesto fundamentalmente por metano y su potencial de calentamiento global es "84 veces superior al del CO2 a los 20 años".

La organización ecologista mantiene que la dependencia del gas es una de las causas de la subida del precio de la energía y de la emergencia climática. En este sentido, el responsable de la campaña para la eliminación de los combustibles fósiles de Greenpeace España, Francisco del Pozo, afirma que "el gas no es la solución".

"Nos están vendiendo que el gas natural es un combustible verde y de transición, pero en realidad es un destructor del clima que está llevando a los hogares a padecer altas tarifas de luz y calefacción", sentencia.

Desde Greenpeace se reclama a los gobiernos nacionales que den "un paso al frente tras el insuficiente acuerdo de la COP de Glasgow". Advierten al Gobierno español que el incremento de los precios de la energía está causado "por la volatilidad del gas y la dependencia que tenemos de otros países y, solo planificando su abandono, los gobiernos podrán proteger a las personas más vulnerables afectadas por la crisis energética".

La alternativa de Greenpeace es "un sistema eléctrico 100% renovable, libre de gas fósil, no más tarde de 2030, y alcanzar el cero neto de las emisiones en 2040". La acción de protesta cuenta con el apoyo del Comité Cidadán de Emerxencia para a Ría de Ferrol, plataforma que se opone desde el inicio del proyecto a la presencia de la regasificadora en Mugardos.

Estiman que solo en 2021 la planta emitirá más de 5 millones de toneladas de CO2, el equivalente, aseguran, a las mismas emisiones que casi 1,6 millones de coches durante un año.

Publicidad