Vuelta al cole

Abuelos forzosos con la vuelta al cole: ¿necesidad o abuso?

El mundo de los adultos mayores ha cambiado, asumiendo roles cada vez más activos dentro de la dinámica familiar. Con la vuelta al cole a las puertas, la figura y la importancia de los abuelos se vuelve aun más fundamental.

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Las estadísticas nos ofrecen datos abrumadores de la cantidad de abuelos para los que el cuidado de sus nietos ha llegado a pasar de ser una actividad ocasional a una labor obligatoria y no remunerada, que ocupa toda o gran parte de su vida social y que aparte de cuidarlos, ayudarlos con las tareas de la escuela y llevarlos al médico, muchas veces hasta sufragan sus gastos.

Explicaciones hay varias: la mujer y su inclusión en el terreno laboral, la crisis económica, custodias incompatibles con horario laborales… todo eso hace que, en realidad, la experiencia de ser abuelo como “un placer sin obligaciones” se está convirtiendo para muchos de ellos en una pesada responsabilidad con repercusiones en su salud física y mental.

Cuando dejamos puntualmente a nuestros hijos al cuidado de nuestros progenitores, o en las vacaciones de verano o algún fin de semana, hacemos algo bueno para reforzar los vínculos familiares y para que los niños se lleven un precioso refuerzo emocional y de valores que les acompañará en su vida de adultos. Para los abuelos, sin la responsabilidad de la crianza, los nietos son una fuente de disfrute y de cariño y los lazos que se crean entre ambos persistirán como referencia del amor incondicional, aun cuando ya no estén físicamente.

Si seguimos atendiendo a las encuestas, la mayoría de los abuelos que cuidan de sus nietos no lo hace por decisión propia, es decir, lo hacen por obligación. Y esto ¿qué repercusiones tiene?

1. En muchos casos la crianza de los nietos les supone una carga muy importante de tensión y ansiedad. Según recientes estudios entre la población española, los abuelos dedican entre 6 y 7 horas al cuidado de sus nietos a menudo mucho más que sus propios padres.). Se habla del 'síndrome del abuelo esclavo', que conlleva problemas de salud y una pérdida de bienestar, e incluso existe en Andalucía la “Asociación de abuelas cuidadoras” para compartir los problemas que tienen en la vida cotidiana.

2. Cada vez son más los abuelos que participan en las asociaciones de padres de los colegios y en la educación de sus nietos, en su salud, en su alimentación…, incluso si todavía trabajan hay quien pide reducción de jornada laboral para poder atenderles. Nuestro país en esto se iguala al resto de países de Europa.

Nos encontramos, por tanto, con abuelos llenos de responsabilidades, angustiados con horarios, sin tiempo para ellos (y para su pareja) e, incluso, a veces con sentimientos de culpabilidad observando a sus hijos con vidas fracasadas.

Hijos y padres de sus nietos, ¿qué debemos tener presente?

Debemos ser conscientes de que nuestros hijos son nuestra responsabilidad y que, si se deja su cuidado a los abuelos, debe ser de manera puntual. Si los abuelos lo deciden por sí mismos, hay que facilitarles la labor, poniéndoles ayuda de limpieza o de otro tipo y no dejando de ejercer nuestras labores como padres.

Debemos tener presente que nuestros padres ya nos criaron y que no tienen el deber de cuidar los frutos de nuestras propias decisiones. Resumiendo, debemos pensar que no podemos abusar de nuestros padres, que la línea roja es cuando el estar con nuestros hijos pasa de ser una actividad sumamente agradable y demandada a una carga.

Ahora bien, cuando nos encontramos en una situación límite, ya sea por un divorcio o por razones económicas, y debemos dejar a nuestros hijos al cuidado de nuestros padres ¿qué podemos hacer?

1. Pensar que es una situación temporal, en la que nuestro objetivo es salir lo antes posible de ella.

2. Valorar el trabajo de nuestros padres y agradecérselo.

3. No delegar la responsabilidad de la crianza. Somos los responsables exclusivos de su educación, alimentación y salud. Nuestros padres nos pueden ayudar en un momento determinado. Por ello es conveniente hablar con nuestros padres para explicarles nuestras ideas sobre ello y que sean respetadas.

4. Ser conscientes de que nuestros padres necesitan vivir su etapa vital y que debemos tenemos que dejarles lo antes posible su espacio, o por lo menos dedicarnos en nuestro tiempo libre (si vivimos con los abuelos) a nuestros hijos para que ellos puedan tener un tiempo para ellos mismos.

No hay en nuestras vidas cómplice más hermoso que el abuelo; en él tenemos a un padre, a un maestro y a un amigo (Leticia Yamashiro)

Alicia López Losantos, es psicóloga y socióloga.

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