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Crimen de Godella

La abuela de los niños asesinados en Godella dice que advirtió a las autoridades del peligro que corrían sus nietos

La abuela de los dos niños asesinados por sus padres en Godella ha declarado hoy en el juicio. Allí ha explicado que su hija y su yerno estaban obsesionados con las sectas de pederastia.

Una de las abuelas de los niños asesinados en Godella (Valencia) ha declarado en el juicio sobre el doble crimen que cometieron los padres de los pequeños en marzo de 2019. Uno de los aspectos más relevantes en sus declaraciones es que asegura que advirtió a las autoridades del peligro que corrían sus nietos, pero que no la escucharon. Además, también ha explicado que tanto su hija como su yerno estaban "obsesionados con una secta pederasta que quería matar a los pequeños".

Noemi, la abuela de los niños y madre de la acusada por el doble asesinato, ha descrito a Gabriel, el padre de los menores, como un hombre manipulador y controlador. También ha explicado que su hija es una mujer con graves problemas psiquiátricos por lo que se dejaba influenciar por su marido que " le controlaba el correo electrónico y escuchaba sus conversaciones".

La abuela ha denunciado que acudió a los servicios sociales días antes del fatal final de los pequeños, pero que no supieron ver la gravedad de la situación. De hecho, un día antes de conocer que sus nietos habían sido asesinados, acudió a la Fiscalía de Menores y aunque que le aseguraron que actuarían de urgencia, esa ayuda no llegó a tiempo. "Era el día 13 de marzo, y esa misma tarde la Fiscalía de Menores iba a intervenir tras mi denuncia. Me fui a dormir, sin noticias. Y a las siete de la mañana del día 14 de marzo mi hijo me despertó y me dijo: Mamá está aquí la Policía. Que María ha desaparecido y los niños también".

Declaran 3 amigas de María, la madre de los niños

Este miércoles también han declarado ante el juez 3 amigas de María, la acusada. Todas ellas han coincidido con la descripción que hacía Noemí sobre Gabriel: manipulador, obseso y que maltrataba a su mujer e incluso a los pequeños. Además, han explicado que es un hombre con unas creencias extrañas y que estaba obsesionado con que las sectas le perseguían.

El acusado niega estas creencias, pero las mujeres han relatado todo lo contrario. Dicen que Gabriel se creía Jesucristo y que María, su mujer, era María Magdelena (se lo había llegado a decir en varias ocasiones a una de ellas) y que "nosotras los apóstoles, y me habló de que podríamos morir todos para reencarnarnos juntos".

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