SANIDAD
Urgencias al límite: cuando la puerta de entrada del sistema sanitario amenaza con colapsar
Los servicios de Urgencias Hospitalarias viven una presión asistencial sin precedentes en toda España. Saturación crónica, falta de profesionales y bloqueos en hospitalización dibujan un escenario que los propios responsables califican ya de insostenible.

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Los Servicios de Urgencias Hospitalarias (SUH) se han convertido, una vez más, en el termómetro que mide la salud real del sistema sanitario público. Lo que sucede en ellos no es una anomalía puntual ni una crisis estacional: es la expresión más visible de un modelo tensionado al límite. Así lo denuncian los coordinadores de Urgencias en un comunicado reciente, que pone palabras a una realidad que se repite, con matices, en prácticamente todas las comunidades autónomas del país.
El diagnóstico trasciende fronteras. Aumento sostenido de la demanda, plantillas exhaustas, dificultades para cubrir turnos, retrasos en los ingresos hospitalarios y una Atención Primaria incapaz de absorber parte de la presión asistencial configuran un cóctel que amenaza con desbordar el principal punto de acceso de la ciudadanía al sistema sanitario.
Urgencias, la red de seguridad del sistema
Las Urgencias Hospitalarias son, desde hace años, mucho más que un recurso para situaciones críticas. Son la puerta de entrada para miles de pacientes que no encuentran respuesta en otros niveles asistenciales. Durante la pandemia demostraron su capacidad de adaptación y resistencia, asumiendo riesgos y cargas extraordinarias. Pero lejos de volver a una normalidad previa, la presión no ha dejado de crecer.
Según alertan los coordinadores, la actividad asistencial en Urgencias ha aumentado hasta un 30% respecto a los picos históricos anteriores, batiendo récords año tras año. Una tendencia que no es exclusiva de una comunidad concreta, sino que se repite en los grandes hospitales y en centros comarcales de todo el país. "Somos los garantes de la accesibilidad y de la equidad al sistema sanitario", subrayan en el comunicado, recordando que la población acude allí donde obtiene una respuesta inmediata.
Plantillas al límite y un modelo que no se sostiene
El incremento de la demanda no ha ido acompañado de un refuerzo estructural de recursos humanos. A la falta de profesionales se suma la ausencia, todavía, de especialistas formados vía MIR en Medicina de Urgencias y Emergencias, cuya primera promoción no llegará hasta dentro de unos años. Mientras tanto, los servicios sobreviven gracias a autocoberturas constantes de bajas, vacaciones y reducciones de jornada, a costa de prolongar turnos y aumentar la carga laboral.
El resultado es un desgaste físico y emocional que los propios coordinadores califican de extremo. Profesionales "absolutamente fatigados y hastiados" sostienen un sistema que depende cada vez más del compromiso individual que de una planificación eficaz. Una situación que no solo pone en riesgo su salud, sino también la calidad y seguridad de la atención al paciente.
El cuello de botella de los ingresos hospitalarios
Uno de los factores que más contribuye al colapso de las Urgencias es la dificultad para ingresar a los pacientes que lo necesitan. La falta de camas disponibles y el retraso en los traslados a hospitalización convierten los SUH en espacios de espera prolongada, vulnerando la intimidad y la dignidad de los pacientes y comprometiendo la atención a la patología realmente urgente.
"Se están convirtiendo en almacenes de pacientes", denuncian los coordinadores, alertando de un riesgo creciente para la seguridad clínica. Una realidad que obliga a recordar la necesidad de cumplir los protocolos existentes y de asumir, desde la gestión, que el problema no se resuelve únicamente con la buena voluntad de los profesionales.
Atención Primaria y responsabilidad compartida
El comunicado apunta también a otro elemento clave del debate: el papel de la Atención Primaria. Los largos tiempos de espera para una cita, que en algunos casos alcanzan varias semanas, empujan a muchos pacientes hacia las Urgencias. No por un uso inadecuado, sino por falta de alternativas reales.
Asumir el primer nivel asistencial y la atención continuada no es una opción, sino una obligación recogida en la legislación sanitaria vigente. "Es el momento de que todos, sin excepción, arrimemos el hombro", reclaman los firmantes, apelando a una responsabilidad colectiva que va más allá de territorios concretos.
Un aviso que interpela a todo el sistema
Lo que hoy se denuncia desde Galicia es, en realidad, un aviso para todo el sistema sanitario español. Las Urgencias no pueden seguir siendo el parche que absorba todas las disfunciones del modelo. Si no se actúa de forma estructural, el riesgo de colapso dejará de ser una advertencia para convertirse en una realidad cotidiana.
Lo Urgente ya es atender, cuidar y sanar a los propios servicios de Urgencias. Porque cuando las Urgencias fallan, falla la red de seguridad de todo el sistema. Y entonces, la amenaza de colapso deja de ser invisible.
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