¿Qué es el síndrome de Guillain-Barré?, causas, síntomas y tratamiento

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Coronavirus

¿Qué es el Síndrome de Guillain-Barré?, causas, síntomas y tratamiento

El Síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco frecuente en el cual el sistema inmunitario del organismo ataca los nervios. Por el momento, no hay una cura pero varios tratamientos pueden aliviar los síntomas.

El Área de Salud de Menorca comunicó este viernes un caso de posible reacción adversa grave en una mujer de 38 años que se encuentra ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital Mateu Orfila de Mahón tras recibir la primera dosis de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus.

La mujer ha sido diagnosticada con el Síndrome de Guillain-Barré. Se trata de un trastorno poco frecuente de origen desconocido en el que el propio sistema inmunitario de una persona lesiona las capas protectoras de los nervios y causa debilidad muscular.

Salud señala que el caso está en estudio y no se ha establecido una relación directa causa efecto con la dosis de la vacuna AstraZeneca que recibió la paciente.

Este trastorno aparece días o semanas después de una infección respiratoria o digestiva, en raras ocasiones puede ser provocada por una cirugía y la asociación con un proceso de vacunación es extremadamente rara.

Síntomas

Los primeros síntomas suelen ser debilidad y hormigueo en las extremidades. Estas sensaciones pueden propagarse rápidamente y, con el tiempo, paralizar todo el cuerpo.

Hasta el momento, no hay una cura para el síndrome de Guillain-Barré, pero varios tratamientos pueden aliviar los síntomas y reducir la duración de la enfermedad. Aunque la mayoría de las personas con el síndrome de Guillain-Barré se recuperan, la tasa de mortalidad es del 4 % al 7 %. Entre el 60 % y el 80 % de las personas pueden caminar a los seis meses.

Complicaciones

El síndrome de Guillain-Barré afecta los nervios, por lo tanto puede afectar a los movimientos y las funciones corporales. Uno de las posibles complicaciones es la dificultad para respirar. La debilidad o la parálisis pueden propagarse a los músculos que controlan la respiración, una complicación potencialmente mortal. También el entumecimiento remanente y los problemas cardíacos y de presión arterial.

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