El pollo empezó a consumirse de forma generalizada al acabar la Segunda Guerra Mundial. Millones de personas necesitan alimento para reconstruir sus vidas y no solo cereales, también hace falta carne, proteínas.


Décadas después, su precio asequible y su reputación de "saludable", mantienen le mantienen como la carne más consumida. "La carne de pollo sigue siendo la más recomendable, porque tiene poco contenido en grasas. Es el problema que tiene la carne derivada del cerdo", cuenta la doctora Olga García Albarrán.

En los países pobres, es también la carne preferida pero aquí, lo más asequible es criar a los animales en casa. En las últimas décadas, el pollo se ha convertido en el rey de las carnes también en España, pero con una peculiaridad. Cada vez son más los consumidores españoles que buscan aves criadas de la forma más natural posible.

El consumo de pollo en España puede oscilar entre una y tres veces a la semana.