Bebés

La pista que siguen los bebés para identificar quiénes comparten relaciones estrechas y en quién confiar

Los neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts han descubierto que la saliva es el mecanismo que utilizan los bebés para construir sus relaciones sociales.

Un error humano hace 19 años, detrás del intercambio de dos bebés en Logroño

Pixabay Un error humano hace 19 años, detrás del intercambio de dos bebés en Logroño

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Investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts han identificado que la saliva es la señal que los bebés utilizan para determinar que dos personas tienen una relación sólida y, por lo tanto, la obligación mutua de ayudarse. Este mecanismo también sugiere a los investigadores que la saliva es una señal que les ayuda a identificar quiénes son los más propensos a ayudarles, según un estudio que publican en la revista 'Science'.

Según el estudio, los bebés esperan que las personas que intercambian saliva sean más propensas a ayudarse entre sí respecto a otros mecanismos de relacionarse. Según Rebecca Saxe, miembro del Instituto McGovern de Investigación Cerebral del MIT y autora principal del nuevo estudio, esto ocurre porque "los bebés no saben de antemano qué relaciones son las más estrechas y moralmente obligatorias, así que tienen que tener alguna forma de aprenderlo observando lo que ocurre a su alrededor".

Estudio con marionetas

La primera parte del estudio se realizó antes del confinamiento obligado por la Covid-19 y se utilizaron niños de entre 16,5 a 18,5 meses y bebés entre de 8,5 a 10 meses que acudían al laboratorio con sus familias a observar interacciones sociales entre unos actores y marionetas.

En esta serie, una marioneta compartía una naranja con un actor mientras que en luego jugaba a la pelota con otro actor. Después, cuando la marioneta mostraba angustia, las miradas de los bebés se dirigían al actor con el que la marioneta había compartido la naranja. En otra serie de experimentos, una actriz se metía el dedo en la boca y luego en la de la marioneta, mientras que con otra marioneta se tocaba la frente y luego colocaba su dedo sobre la frente de la marioneta. Cuando la actriz mostraba angustia, los niños miraban a la marioneta con la que había compartido saliva.

Estos resultados sugieren a los investigadores que la saliva es la señal con la que los bebés aprenden a construir relaciones sociales. "Una de las razones por las que esta distinción entre gruesos y finos podría ser importante para los bebés en particular, especialmente los humanos, que dependen de los adultos durante más tiempo que muchas otras especies, es que podría ser una buena manera de averiguar quién más puede proporcionar el apoyo del que dependen para sobrevivir", han explicado los investigadores.

Tras la pandemia, los experimentos se realizaron con zoom, pero tal y como se recoge en la publicación, los resultados no cambiaron. Un hecho importante porque "cabe preguntarse si los niños empezaron a pensar de forma muy diferente sobre el hecho de compartir la saliva cuando de repente todo el mundo hablaba de higiene todo el tiempo".

De esta manera, con los próximos experimentos para seguir profundizando en esta cuestión, los investigadores esperan seguir utilizando zoom y reclutar a más niños de diferentes culturas, entornos y estructuras familiares.

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