Anestesia

Investigadores del Hospital del Mar identifican el momento en que el cerebro deja de sentir dolor tras la anestesia

Investigadores del Hospital del Mar en Barcelona han conseguido identificar el momento en que el cerebro deja de sentir dolor tras la aplicación de anestesia para una intervención.

El Hospital del Mar, en Barcelona

El Hospital del Mar, en Barcelona EFE

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Investigadores del Hospital del Mar en Barcelona han identificado el momento en que un paciente deja de percibir dolor durante la anestesia. Este hallazgo permite determinar qué áreas del cerebro reaccionan al dolor y cuando se desactivan durante una intervención con sedación por anestesia.

La investigación ha sido publicada en la revista 'British Journal of Anesthesia' y, según indica Juan L. Fernández Candil, director adjunto del Servicio de Anestesiología del Hospital del Mar, ha explicado que hasta ahora no hay herramientas suficientes para determinar cuándo el cerebro deja de sentir dolor, pero esta investigación sí que permite a los anestesistas avanzar en la individualización de las dosis.

Para llevarla a cabo, se ha monitorizado con las imágenes de resonancia magnética las respuestas de los pacientes. En total, los investigadores han contado con 26 voluntarios sanos a los que sometieron a una profunda sedación en la que se simulaba el procedimiento en diferentes intervenciones.

Reacciones ante los estímulos

Los médicos sometieron a los voluntarios a un estímulo doloroso presionando la uña de un dedo de la mano. A todos ellos les administraron una dosis del anestésico propofol para mantenerlos inconscientes y remifentanil (derivado muy potente de la morfina y común en la anestesia) del que se iba aumentando las dosis de forma paulatina.

Con este sistema, pudieron ver las áreas que se activaban. Los investigadores han identificado dos áreas del cerebro. Unas conectadas a la zona donde se aplicaba el estímulo doloroso y otras que le impulsaban a despertarse. A dosis bajas de remifentanil, ambas se activaban; a dosis medias, solo lo hacían las segundas y a dosis altas el cerebro ya no sentía dolor.

Según el doctor, esto es un avance básico porque cualquier intervención puede generar una respuesta fisiológica que puede provocar graves problemas. "En los casos de sedación por pruebas como una colonoscopia, en los que la persona no está conectada a un respirador y respira por sí misma, es importante determinar la dosis adecuada de fármacos", ha insistido. Se trata de una investigación que permitirá ajustar más las dosis de los fármacos ya que "los miles de procedimientos bajo sedación profunda que hacemos todos los días fuera de los quirófanos está lejos de ser la ideal".

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