La genética no siempre es excusa para tener sobrepeso, según ha demostrado un estudio publicado en la revista PLoS Genetics,. Incluso las personas con un alto riesgo genético de obesidad se pueden mantener en forma si practican ejercicio durante 90 minutos a la semana.

Los investigadores de la Universidad Nacional de Taiwán han descubierto que correr es lo más efectivo para mantener a raya la flacidez, seguido por escalar montañas, el senderismo, la marcha atlética, bailar y largas sesiones de yoga. El estudio ha demostrado además que la natación, el ciclismo y los estiramientos no logran reducir el índice de masa corporal, la grasa corporal o la circunferencia de la cadera.

La Universidad Nacional de Taiwán ha analizado el ADN y los estilos de vida de 18.424 voluntarios de entre 30 y 70 años. Los investigadores calcularon un porcentaje de riesgo genético de cada persona y compararon aquellos con calificaciones similares: los que hacían ejercicio regularmente tenían menos probabilidades de tener soprepeso, incluso si tenían un porcentaje de alto riesgo.

El líder del estudio, Wan-Yu Lin, ha explicado que "los efectos genéticos en las medidas de obesidad se pueden disminuir en diversos grados al realizar diferentes tipos de ejercicio". "Los beneficios del ejercicio físico regular, especialmente correr, son más impactantes en los sujetos que están más predispuestos a la obesidad", apunta.