Cuando llegan las vacaciones todos esperan salir de su zona de confort y poder descansar tras un año de trabajo. Sin embargo, muchas son frustradas por el "síndrome de la tumbona". El estrés tiene la culpa puesto que cuando terminas de trabajar y empiezas a descansar, se revela.

Algunos de los síntomas son: mareos, vómitos, dolor de cabeza, debilidad, sensación de fatiga... En los primeros días de vacaciones y tras varios días de estrés, nuestras defensas bajan y es como si nuestro organismo nos pasara factura.

Del madrugón a la toalla, sin transición pasamos de gastar el cien por cien de nuestra energía a emplear el cero por ciento. Este acto no siempre es aceptado por nuestro organismo. Son dos o tres días en los que nuestras defensas caen y nos encontramos con sensaciones raras. Cansancio, dolor de cabeza y mareos son los síntomas más comunes. Nos despertamos sin despertador y echamos de menos eso que tanto tiempo llevamos esperando, descansar.

Para evitar enfermar en vacaciones es recomendable disfrutar del ocio durante todo el año, bajar la actividad poco a poco y planificar los primeros días de vacaciones para no pasar los primeros días en la camilla de un hospital.