Una práctica sencilla e integrada en nuestra rutina diaria, pero que hacemos mucho menos de lo que debemos. El 69% de los hombres y el 35% de las mujeres reconocen que no se lavan las manos después de usar un baño público. Es decir, solo uno de cada tres hombres realizan esta práctica que las entidades sanitarias advierten como necesaria para evitar posibles infecciones.

Son datos que se desprenden de un estudio publicado por American Journal of Public Health y recogido por los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC en sus siglas en inglés). Esta misma organización recuerda la importancia de esta práctica, ya que el simple hecho de lavarse las manos reduce el riesgo de padecer un resfriado o infecciones respiratorias en hasta un 21%. También el de diarrea en un 30%, una cifra que aumenta si la persona tiene un sistema inmune débil.

Los CDC dan pequeñas recomendaciones de como deberíamos hacer una limpieza a simple vista sencilla. Humedece las manos con agua, aplica el jabón y frota durante 20 segundos –el tiempo es importante- asegurándonos de limpiar zonas como entre los dedos o bajo las uñas. Además, aluden a la necesidad de hacerlo antes, durante y después de manipular alimentos; después de sonarnos la nariz o estornudar o tras haber estado en contacto con algún animal o cambiar un pañal.