Sanidad
¿Cuánto nos costarían los servicios médicos que usamos si no tuviéramos Seguridad Social?
Ir al médico, entrar en urgencias o pasar una noche ingresado en un hospital no tiene un precio visible para los ciudadanos en España. Sin embargo, cada consulta, prueba o intervención tiene un coste real que asume la sanidad pública. Una lista publicada por Sanidad pone cifras a esa atención “gratuita” y revela cuánto nos costaría realmente ponernos enfermos si tuviéramos que pagarlo de nuestro bolsillo.

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¿Se imaginan pagar cada vez que entran a urgencias? ¿O que, tras una consulta médica, el profesional les pasara la tarjeta para cobrarles? En España estas escenas no forman parte de la rutina, y si pensáramos en ello servirían para poner en contexto el valor real de la sanidad pública, uno de los servicios más apreciados por la ciudadanía, pero también uno de los que más presión y críticas soporta.
¿Cuánto costaría ponerse enfermo?
La percepción cambia cuando se pone precio a la atención sanitaria. El Ministerio de Sanidad ha publicado una lista orientativa sobre cuánto costaría asumir de nuestro bolsillo algunos de los servicios médicos más habituales. Y las cifras no dejan indiferente a nadie. Una simple consulta en el ambulatorio superaría los 200 euros. Por el mero hecho de ser atendidos en urgencias, aunque no se realice ninguna prueba compleja, la factura ascendería a 174 euros. Si la situación obliga a un ingreso hospitalario, el coste se dispara: casi 1.000 euros por noche, concretamente 986 euros.
En asistencias más complejas, la factura se multiplica rápidamente. Un parto tiene un coste cercano a los 3.000 euros, unos 2.991 euros. Si el nacimiento se realiza mediante cesárea, el precio aumenta hasta los 4.221 euros. Y en caso de complicaciones graves, el coste total podría incluso superar los 20.000 euros.
Las enfermedades comunes tampoco son baratas para el sistema. Una neumonía con hospitalización puede costar entre 3.000 y 12.000 euros, dependiendo de su gravedad. Incluso una gripe con ingreso supera los 3.400 euros. Una apendicitis ronda los 3.854 euros, mientras que pruebas habituales como una ecografía cuestan unos 82 euros y una resonancia magnética cerca de 500.
Un accidente cotidiano también puede generar una factura elevada. Una fractura en la pierna puede llegar a costar hasta 10.000 euros y, si es necesario un traslado en ambulancia, habría que sumar unos 800 euros más. En el caso de personas con enfermedades crónicas, el gasto anual en atención sanitaria puede superar los 4.000 euros.
Para concienciar
Ante estas cifras, algunas comunidades autónomas han comenzado a enviar a los pacientes una factura informativa para concienciar a la población. No es un cobro, sino una herramienta de concienciación que muestra cuánto habría costado realmente el tratamiento recibido. El objetivo es recordar que, aunque no paguemos directamente, la sanidad pública cuesta miles de millones de euros al año. Una factura que no siempre se nota. No llega al buzón ni aparece en la cuenta bancaria. Pero está ahí, sosteniendo un sistema que solo se valora del todo cuando, algún día, lo necesitamos.
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