Toda muestra que es susceptible de ser analizada llega envasada y precintada a un laboratorio. Uno de los habilitados para esta función se encuentra en Palencia y depende de la Junta de Castilla y León.

"Una vez que llega, comprobamos que las condiciones de llegada de la muestra se cumplan", explica una de las responsables. Tras la custodia, se realiza su pertinente análisis en la unidad de microbiología. Esta fase varía en función de si se siguen uno o varios parámetros.

En el caso concreto de los productos cárnicos, se pesan 25 gramos con un diluidor y se enriquece la muestra con diferentes reactivos para que el resultado sea determinante. De esta manera, se puede dilucidar si el resultado es positivo o no en un determinado parámetro. Este proceso puede llevar seis días.

Además, recuerdan que es muy importante "tomar inmediatamente medidas en el momento en el que se tiene alguna sospecha" y, posteriormente, proceder a la "inmovilización del producto con los inspectores" para garantizar que el producto llega al consumidor en las mejores condiciones posibles.