Vaticano

El cardenal acusado por el Vaticano por varios escándalos financieros defiende su "absoluta inocencia"

Tras la primera vista del juicio, el cardenal Angelo Becciu, acusado del robo de más de 400 millones de euros junto a otra decena de altos cargos de la Santa Sede, ha asegurado que fue víctima de una "maquinación".

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Este martes 27 de julio ha comenzado el mayor juicio de la historia del Vaticano. El cardenal Angelo Becciu fue destituido hace unos meses por el Papa Francisco I por varios escándalos financieros. En concreto, se le acusa, junto a una decena de altos cargos de la Santa Sede, del robo de más de 400 millones de euros del dinero que católicos entregaron al Papa para ayudar los pobres.

Becciu, quien era hasta hace unos meses el máximo responsable de la 'máquina de santos' del Vaticano, se sienta en el banquillo de los acusados al imputársele delitos de malversación de fondos y soborno mientras era el número dos de la Secretaría de Estado.

Angelo Becciu mantiene su inocencia

El cardenal ha defendido su "inocencia de toda acusación" tras la primera vista del juicio en su contra y otras 9 personas en el Vaticano por irregularidades financieras en la Secretaría de Estado de la Santa Sede.

El abogado de Becciu, Fabio Viglione, ha manifestado que espera "con serenidad el proceso y la demostración de las numerosas pruebas y testimonios que demostrarán su inocencia de toda acusación".

Un juicio para la historia

El juicio se ha celebrado en una de las salas de los Museos Vaticanos y supone un hecho histórico en la Santa Sede, ya que se trata de la primera vez que esta acusa a un miembro del Colegio Cardenalicio y sirve para reforzar una vez más la política de transparencia que ha liderado el Papa Francisco desde su llegada al Vaticano.

En el banquillo de los acusados se han sentado también el bróker Gianluigi Torzi, al que se le acusa de quedarse una comisión cercana a los 15 millones de euros tras la compra venta del palacio de Sloane Avenue de Londres; el ex presidente de la Autoridad de Supervisión Financiera de la Santa Sede (AIF), René Brülhart, el hombre que vigilaba la legalidad de las inversiones vaticanas; la mano derecha de Brülhart, Tommaso di Ruzza; o monseñor Mauro Carlino, antiguo secretario del sustituto de la Secretaría de Estado, acusado de extorsión.

Otros nombres propios del caso son el del antiguo responsable de las inversiones de la Secretaría de Estado, Enrico Craso, el bróker, Raffaele Mincione, el abogado implicado en las negociaciones, Nicola Squillace, el funcionario secretario en la Oficina Administrativa de la Secretaría de Estado, Fabrizio Tirabassi, y una amiga de Becciu, llamada Cecilia Marogna.

454 millones en "esquemas totalmente anormales"

El caso de destapó con la compra de un complejo situado en el número 60 de la avenida Sloane del barrio londinense de Chelsea a través del fondo Athena Capital. A dicho fondo se le hicieron 7 ingresos de 200 millones de dólares del Óbolo de San Pedro, según recoge el escrito de la Fiscalía, que tiene casi 500 folios. Se estima que este palacio ha podido tener un coste cercano a los 454 millones de euros, pagados a través de "esquemas totalmente anormales".

Otro de los escándalos viene de la mano del fondo el Centurion, con sede en Malta, que pudo llegar a utilizar casi 71 millones de euros del Vaticano en inversiones en empresas como la juguetera Giochi Preziosi, la producción de películas como Rocketman o Men in Black, o la adquisición de un inmueble en Roma por 13 millones de euros con la excusa, falsa, de que era una inversión del hospital Bambino Gesú.

Inicio de la investigación en 2019

El promotor de Justicia del Vaticano, Gian Piero Milano, comenzó la investigación en 2019, tras detectar "graves indicios" de corrupción en procesos de inversiones inmobiliarias. En ese momento, Becciu era el responsable de las operaciones porque ejercía de sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, mismo puesto que dejó en 2018 tras ser designado por el papa Francisco prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos hasta septiembre de 2020.

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