Una semana después continúa el misterio en torno a la explosión en un base militar rusa, las incógnitas siguen siendo mayores que las respuestas sobre qué tipo de arma estaba probando Moscú en una lejana base cercana al Ártico. Podría tratarse de un nuevo misil de propulsión nuclear cuya explosión provocó un aumento de los niveles de radiación en la zona.

Rusia prueba en absoluto secreto el arma del futuro: un misil de crucero hipersónico Burevéstnik (Albatros). Un arma que alcanza una velocidad extraordinaria gracias a un motor nuclear y que "es dificilísimo que pueda ser interceptada con los medios que hay", explica el coronel José Ignacio Castro del Instituto Español de Estudios Estratégicos. El misil hipersónico tiene una capacidad de vuelo muy superior a la de las armas convencionales, "puede orbitar varias veces sobre la tierra y caer sobre el objetivo cuando se decida", añade Castro.

Al principio el Kremlin negó la existencia de radiación y varios días después confirmo que los niveles fueron hasta 16 veces superiores a lo habitual. El Gobierno incluso ordenó evacuar la ciudad y los vecinos se lanzaron a comprar yodo para protegerse. Tampoco han sido claras las cifras de los fallecidos, pasaron de los dos muertos iniciales a los siete que se reconocen ahora.

La carrera armentística global está subiendo de nivel. El presidente ruso ya reconoció que el país se está armando de "armas invencibles", según reconoció el presidente ruso, Valdimir Putin. La lucha ahora está en las armas futuristas dentro de un campo de batalla en el que la tecnología marca la diferencia.