Hay muchos lugares que parecen idílicos. Todo un remanso de paz. Pero que debido a la masificación turística no lo son tanto. Y es que, debido a la multitud se hace imposible lograr la calma buscada.

Prueba de ello, es por ejemplo el puente de las manos gigantes en Vietnam. Un puente con unas vistas increíbles en el que, debido a la multitud de visitas hay que esperar horas y horas para poder conseguir la foto perfecta

Lo mismo ocurre con la playa de Tailandia donde se rodó una película de Leonardo Di Caprio. Lo que hizo que la visitas se masificaron tanto, que las autoridades tailandesas tuvieran que cerrar temporalmente la playa para preservar la fauna

Los conocidos templos de Bali y sus codiciadas vistas son otro clarísimo ejemplo de la masificación del turismo. Conseguir una instantánea para el recuerdo cuesta varias horas de cola.