El presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que su homólogo ruso, Vladímir Putin, no quiere intervenir en Venezuela, y aseguró que ambos comparten el deseo de hallar una "solución positiva" a la crisis en ese país Putin "no está pensando en absoluto en implicarse en Venezuela, más allá de que quiere ver que ocurra algo positivo en Venezuela, y yo pienso lo mismo", dijo Trump en declaraciones a los periodistas en la Casa Blanca, poco después de hablar por teléfono con Putin.

Las declaraciones de Trump suponen un fuerte contraste con la postura expresada hasta ahora por la Casa Blanca y el Departamento de Estado, que han responsabilizado a Rusia y Cuba de la permanencia en el poder del presidente venezolano, Nicolás Maduro. "Creo que es una conversación muy positiva, la que he tenido con el presidente Putin sobre Venezuela", aseguró Trump.

En Venezuela, "ahora mismo la gente está muriéndose de hambre, no tiene agua y no tiene comida", añadió Trump, que habló con la prensa al recibir en el Despacho Oval al primer ministro de Eslovaquia, Peter Pellegrini.

En un contexto de máxima tensión en Venezuela, Donald Trump y Vladimir Putin mantuvieron este viernes una conversación telefónica de más de una hora para dialogar sobre su posición frente a los hechos vividos los últimos días en el país caribeño, así como otros temas como un posible nuevo acuerdo nuclear a tres bandas con China.

La portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders fue quien describió la conversación de su presidente, asegurando que Trump "reiteró la necesidad de una transición pacífica" en Venezuela.

Mientras la llamada entre los líderes de las dos potencias tenía lugar, otra importante cita transcurría en Virginia. Mike Pompeo, el Secretario de Estado de Estados Unidos, y Jhon Bolton, asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, se reunían en el Pentágono para debatir las posibles opciones militares en Venezuela, sobre lo que Sanders afirmó que actualmente "Todas las opciones están sobre la mesa".

Durante semana, las relaciones entre Rusia y Estados Unidos sobre Venezuela fueron relativamente tensas. De hecho, el propio Pompeo acusó a Rusia de 'convencer' a Nicolás Maduro de que se quedase en Venezuela tras el levantamiento liderado por Juan Guaidó, y el ministro de exteriores ruso, Serguéi Lavrov, advirtió de que Washington "debía frenar sus pasos agresivos.

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