En San Petersburgo, Rusia, miles de personas han celebrado la tradicional tomatina de Buñol.

Allí se ha recreado la popular fiesta española con un evento en el que no podían faltar toneladas de tomates que acabaron, como manda la tradición, volando y esparcidos por el suelo.

El estadio Kirovets fue el lugar habilitado para celebrar esta fiesta en la que se utilizaron veinte toneladas de tomates maduros.