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POCO A POCO, SUS VIDAS RECUPERAN LA NORMALIDAD

Testigos españoles describen las horas de pánico: "Había sirenas de policía y ambulancias por toda la ciudad"

Marta estaba de tiendas cuando empezó a escuchar los disparos y se tuvo que ocultar en una ferretería, hasta que fue trasladada a un hotel. Mariona tampoco pudo volver a casa: trabaja en un centro de discapacitados como monitora, y la policía les pidió que no salieran de allí.

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