Estados Unidos

El Supremo de Estados Unidos falla a favor de poder portar armas en público

Se trata de una decisión histórica que llega tras los recientes tiroteos que reabren la Segunda Enmienda de la Constitución.

Vista exterior del Tribunal Supremo de Estados Unido

Vista exterior del Tribunal Supremo de Estados Unido EFE

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El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha fallado por seis votos a favor y tres en contra declarar constitucional el poder portar armas de forma pública y fuera del hogar, como parte de la Segunda Enmienda.

El matiz reside en que, hasta ahora, la Constitución salvaguardaba el derecho de una persona a poseer armas de fuego, aunque en la esfera privada y solo para defensa propia.

Una ley de Nueva York obliga a tener un permiso que avale portar armas de forma oculta fuera del hogar. Sin embargo, la legislación sostiene que quienes pidan esa solicitud deben demostrar algún tipo de justificación especial. Los demandantes sostienen que ese requisito hacía difícil que los solicitantes pudieran obtener el permiso.

El tribunal les ha dado la razón. Sin embargo, deja la puerta abierta a que los estados pongan otro tipo de limitaciones a portar armas, como la toma de huellas dactilares o de cuadros médicos de salud mental.

El juez conservador Brett Kavanaugh ha defendido que la ley de Nueva York era "problemática porque otorga discrecionalidad ilimitada a los funcionarios encargados de otorgar licencias y las autoriza solo a quienes puedan demostrar alguna necesidad especial aparte de la defensa propia negando así a los ciudadanos el derecho a portar un arma para protegerse".

Pero el juez demócrata Stephen Breyer ha mostrado su negativa enumerando algunos de los últimos episodios en los que ha estado involucrada la violencia armada, como la masacre en la escuela de Uvalde. "Los peligros que representan las armas de fuego pueden tomar muchas formas. Los tiroteos masivos son solo una parte del problema", ha dicho.

"Profundamente decepcionado"

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha dicho sentirse "profundamente decepcionado" por el fallo del Supremo. Pone en valor que desde 1911 el estado de Nueva York haya requerido que las personas que quieren portar armas ocultas en público demostrasen que tenían un motivo razonable.

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