Rusia

Rusia propone 1 semana de vacaciones pagadas para frenar el avance de la COVID-19

Vladímir Putin propone una semana de vacaciones anticovid ante el significativo avance de la epidemia en los últimos días.

Rusia propone 1 semana de vacaciones pagadas para frenar el avance de la COVID-19

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Una semana de vacaciones pagadas para frenar la pandemia del coronavirus. Es la solución que propone Rusia con el fin de evitar que la COVID-19 siga propagándose por el territorio. Con esta medida, los rusos tendrán un periodo de descanso desde el 30 de octubre al 7 de noviembre.

Récord de contagios

"Ahora es especialmente importante frenar el pico de la nueva ola de la pandemia", ha subrayado el jefe del Kremlin, Vladímir Putin, durante una reunión para evaluar la situación sanitaria del país.

El problema es que en muchas regiones los positivos han aumentado significativamente. En las últimas 24 horas, más de un millar de personas han fallecido a consecuencia de la enfermedad, mientras que los contagios superan los 30.000 diariamente.

6 semanas de vacaciones anticovid

Con esta medida, Putin vuelve a repetir la estrategia que llevó a cabo en abril de 2020. En ese periodo, el mandatario ruso impuso por primera vez a la población 6 semanas de vacaciones obligatorias. El objetivo era evitar la situación de colapso que estaban enfrentando "algunos países europeos", donde los pacientes tenían que esperar horas a las puertas de los hospitales para ser atendidos.

"Los tienen en ambulancias con aparatos de respiración asistida. Algunos nunca llegan al hospital debido a la falta de camas. Les pido que hagan todo lo posible para que en nuestro país no ocurra nada igual".

Bajos niveles de vacunación

Rusia fue uno de los primeros países en sacar un fármaco para luchar contra el virus: Sputnik V, desarrollada por el Centro Nacional de Investigación de Epidemiología y Microbiología Gamaleya junto con el Ministerio de Defensa.

A pesar de contar con una vacuna propia, el porcentaje de población completamente inmunizada no supera el 30%, mientras que las personas que cuentan con una sola dosis componen el 3% del país. La principal razón es la resistencia de los rusos a recibir el pinchazo.

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