Frédéric Mertens de Wilmars

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Elecciones EEUU 2020

Los retos de Joe Biden como presidente de Estados Unidos

Joe Biden, el nuevo presidente electo de Estados Unidos, se enfrenta a cinco grandes desafíos que marcarán el desarrollo de su función presidencial. Tanto en el ámbito interno como en el internacional, estos desafíos van a permitir evaluar su capacidad de liderazgo y sintetizarán las expectativas de los estadunidenses.

En el escenario internacional, la habilidad para gestionar estos retos será examinada por los interlocutores de EEUU a la luz de la política exterior – si hubiera existido – de Donald Trump. Los desafíos más destacados son los siguientes:

Recuperar el control de la epidemia del Covid-19

Estados Unidos se ha convertido en el país más afectado del mundo por el coronavirus, con más de 230.000 muertos y más de 9 millones de personas infectadas. El nuevo presidente, que ha hecho uso de la mascarilla a lo largo de toda su campaña electoral y ha llegado a confinarse en su casa en Willmington durante el transcurso de la misma, ha borrado las clásicas burlas de Trump y se dispone a dar un importante giro para el país. Mientras Trump prometió despedir al Dr. Fauci, el respetado epidemiólogo que asesoraba a la Casa Blanca, Joe Biden escuchará a los expertos, traerá la razón científica al Despacho Oval, y finalmente pondrá en marcha una verdadera política nacional para combatir la epidemia, al contrario de su predecesor, que impidió que los gobernadores demócratas tomaran medidas. Durante la campaña, Joe Biden dijo que ordenaría el uso de mascarillas y presentaría una línea presupuestaria de $ 700 mil millones al Congreso.

La recuperación económica

Sin la pandemia del Covid-19, Donald Trump podría haber ganado las elecciones presidenciales gracias a los resultados que registraba por la economía nacional antes de que el coronavirus llegará a Estados Unidos: el índice de desempleo era el más bajo desde 1969 (3, 5%), los mercados financieros se mostraban saludables (el índice S&P 500 subió un 40% y el Nasdaq se duplicó) y la tasa de pobreza era la más baja de los últimos 60 años, aunque las desigualdades se han incrementado dramáticamente.

Ahora bien, la pandemia ha desacelerado severamente el crecimiento, arrojando a millones de estadounidenses al desempleo, y el déficit comercial entre China y Estados Unidos sigue siendo notablemente alto. Joe Biden ha prometido menos proteccionismo para reactivar el comercio exterior y está considerando varias medidas de choque: aumentar los impuestos corporativos al 28%, crear un impuesto específico para el 1% más rico, y reducir la carga fiscal para los más pobres. Pero sin una mayoría en el Senado, ¿podrá conseguir adoptar todas esas medidas?

El lugar de Estados Unidos en el mundo

Donald Trump había conducido al país por la senda del proteccionismo y el aislamiento. El expresidente, ferozmente opuesto al multilateralismo, había retirado a Estados Unidos -o amenazó con hacerlo- de varias instituciones internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS), o de tratados como el del Acuerdo de París sobre el clima. Trump también despreció a sus aliados, especialmente a los de la OTAN, hizo la vista gorda ante las atrocidades de Erdogan en Siria contra los kurdos, se asoció con Kim Jong-Un sin conseguir resultados, y nunca dudó en insultar a los líderes extranjeros a través de Twitter. Tras su nombramiento, Joe Biden tratará de reanudar unas relaciones diplomáticas más respetuosas y reinvertir en las distintas organizaciones internacionales. Ahora bien, es posible que opte por mantener su firmeza con China, y puede incluso que decepcione a los europeos, que sin duda esperan demasiado del nuevo presidente electo.

La reconciliación de un país dividido

Reconciliar un país tan dividido, extremadamente polarizado en todos los temas, será sin duda uno de los desafíos más importantes para Joe Biden. Donald Trump nunca logró, ni probablemente quiso, ponerse el traje de presidente de todos los estadounidenses después de su elección en 2016. Gobernó solo por y para los suyos, avivando el discurso del odio, y mostrándose complaciente con los supremacistas blancos, los de las nuevas milicias y los nostálgicos del Ku Klux Klan. Para Trump, no había adversario sino enemigos. Era estar a su favor o en su contra. Joe Biden por su parte intentará agregar matices. Al comparar a Estados Unidos con una nación "exhausta", el candidato demócrata se compromete a reconstruir el vínculo entre sus ciudadanos. En los últimos días, en los que ha invocado a menudo la Constitución, ha comenzado a ser el presidente unificador. "No habrá más estado azul y estado rojo cuando ganemos, solo los Estados Unidos de América", dijo durante la noche electoral.

El regreso al Acuerdo Climático de París

La lucha contra el calentamiento global ha sido uno de los temas sobre los que Donald Trump y Joe Biden han tomado posiciones diametralmente opuestas. El primero es un acérrimo escéptico del cambio climático, capaz de decirles a las autoridades de California, que se enfrentaban a incendios de proporciones históricas, que todo estaría bien cuando llegase el invierno. Durante su mandato, Donald Trump ha aumentado el número de autorizaciones para fomentar la extracción de petróleo o la explotación altamente contaminante del gas de esquisto y ha tratado de amordazar a los científicos que, a cambio, han respondido con protestas sin precedentes a favor de la ciencia. Finalmente, sacó a Estados Unidos del Acuerdo Climático de París, que entró en vigor el 4 de noviembre de 2016. Hacer que EEUU vuelva a formar parte de ese Acuerdo de París será posiblemente una de las primeras decisiones de Joe Biden.

Autor: Frédéric Mertens de Wilmars, profesor de Relaciones Internacionales Universidad Europea de Valencia

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