Inmigración
Regularización extraordinaria de migrantes en España: similitudes y contrastes con otras políticas migratorias
En España, se beneficiarán de la medida todas aquellas personas que se encuentren en situación administrativa irregular y hubieran residido en España durante al menos cinco meses antes del pasado 31 de diciembre, o los solicitantes de asilo que hayan presentado su petición antes de esa fecha.

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Este martes, el Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto que contempla la regularización extraordinaria de migrantes pactada por el Gobierno y Podemos. Se trata de una medida con la que unos 500.000 extranjeros tendrán la posibilidad de conseguir permiso de trabajo y residencia. Para acceder al proceso, se debe acreditar que se reside en España desde hace más de cinco meses, que no llegaron al país después del 31 de diciembre de 2025, y que no se tienen antecedentes penales.
La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, señalaba que con el incio de la tramitación urgente de un real decreto para la regularización de migrantes, el Gobierno recupera "el espíritu" de la iniciativa popular, que ha estado "demasiados meses" bloqueada en el Congreso y califica esta jornada como "un día histórico" para el país.
Por su parte, desde el Partido Popular consideran que se trata de un nuevo episodio de oportunismo político por parte de Pedro Sánchez. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, señalaba a los periodistas que "es una forma frívola poque lo está usando como cortina de humo para que no se hable de lo que ha pasado. No sabemos si es seguro coger un tren", destacaba en referencia a los últimos accidentes ferroviarios ocurridos en España.
¿Y el resto de países?
La decisión del Gobierno de regularizar a miles de inmigrantes contrasta con las políticas migratorias de los países de nuestro entorno. Ejecutivos progresistas como el danés o el británico optan por una línea dura. También la propia Unión Europea.
La receta del Gobierno laborista británico para tratar la migración es la mano dura. Desde que la izquierda volvió al poder, es más difícil conseguir estatus de refugiado, ir a trabajar, han implantado un sistema de puntos basado en la alta cualificación, o conseguir prestaciones sociales. Coartada ideológica: no dar argumentos a una ultraderecha en auge.
Otro ejecutivo socialdemócrata, Dinamarca, es pionero en políticas restrictivas. Han creado una ley antigueto para impedir que en barrios concretos se concentren muchos inmigrantes no occidentales. En 2022, firmaron un acuerdo con Ruanda, algo que también hizo Reino Unido, para enviarles migrantes.
La idea se quedó en el limbo. Los intentos de Giorgia Meloni de externalizar migrantes a Albania han chocado con la Justicia italiana tres veces. Se prevé que en marzo lo vuelva a intentar. Eso sí, Meloni otorgará medio millón de permisos de trabajo para ocupar empleos que los italianos no cubren. En Portugal, el candidato presidencial de ultraderecha asimila migración con delincuencia.
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