Tierras raras

¿Qué son las 'tierras raras' de China de las que la UE quiere reducir su dependencia?

Las 'tierras raras' son un grupo de 17 elementos químicos utilizados para fabricar productos tecnológicos y armamento, entre otras funciones. Lo forman, sobre todo, los lantánidos, que incluyen el cerio, el samario, el holmio o el europio, entre otros. En las últimas décadas, estas 'tierras raras' se han definido como un recurso estratégico debido a su absoluta necesidad para la fabricación de todo tipo de tecnología.

Óxidos de tierras raras

Óxidos de tierras rarasEuropaPress

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Para que el frigorífico, el portátil o el coche eléctrico funcionen, por poner solo algunos ejemplos, se necesitan las 'tierras raras'. Según un informe de la Comisión de 2020, el 98% de ellas llega actualmente de China, algo que la Unión Europea quiere cambiar. Es por eso que se ha propuesto acelerar la explotación de esas 'tierras raras' en el viejo continente.

El gigante asiático cuenta con las mayores reservas de 'tierras raras' a nivel mundial, con un total de 44 millones de toneladas. En 2009, Pekín cortó su suministro debido a un enfrentamiento con Japón, lo que desencadenó en la diversificación de países como EEUU, Canadá o Australia. La UE también comenzó a moverse y, en 2017, publicó una lista de posibles yacimientos.

Fomentar la producción comunitaria

En un contexto feroz de competencia por los recursos, la Comisión Europea se ha propuesto que no más del 65% de su consumo anual de cada materia prima estratégica provenga de un único país de fuera de la UE. De ahí que haya alumbrado una normativa para impulsar la producción comunitaria y lograr que el 10% de su demanda de minerales esenciales se cubra con explotaciones europeas.

Bruselas quiere plantar cara a China, que controla más de la mitad de la capacidad mundial de un buen número de minerales clave, y exige a los Estados miembros que reduzcan la burocracia de los permisos y aceleren la explotación de materias estratégicas como el litio.

Un club de materias primas críticas

Los problemas en la cadena de suministro global, derivados de la pandemia de COVID y la guerra de Rusia en Ucrania, han dejado al descubierto la vulnerabilidad y las costuras de la dependencia de la Unión Europea también de materias primas esenciales. Unas materias que son cada vez más vitales para las tecnologías, en las que ya está anclada la vida cotidiana y las industrias de defensa y para la transición verde.

Eso explica que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, haya propuesto la creación de un club de materias primas críticas, incluidas las 'tierras raras', entre la UE y países como EEUU, Reino Unido y Canadá.

La Comisión Europea presenta este jueves un nuevo paquete legislativo, con varias leyes importantes para el futuro industrial de la Unión: la Ley Europea de Materias Primas Críticas y la ley de industria limpia, con las que busca no quedarse atrás en la carrera mundial para ver quién domina el mercado de la transición limpia.

El caso sueco

El pasado 12 de enero, la compañía minera sueca LKAB anunció el hallazgo de un nuevo yacimiento de 'tierras raras' al que nombraron 'Per Geijer'. Con este descubrimiento, el destino de la Unión Europea ha dado un giro importante hacia una situación menos adversa en relación a esos materiales críticos. De hecho, el descubrimiento se ha definido como un "golpe de suerte" para Europa, ya que podrá, sin eliminar por completo, disminuir su dependencia de China.

Aunque la cantidad de óxidos de 'tierras raras' descubiertas en la ciudad de Kiruna, la ciudad más septentrional de Suecia, es 40 veces más pequeña que los depósitos chinos, el país podría ser la clave para permitir una rápida evolución en la política energética europea.

El telurio español... o casi

El telurio es otro de esos materiales estratégicos. Actualmente se consumen en el mundo más de 80 toneladas al año de este semimetal. La mayor reserva natural de telurio conocida hasta la fecha es española... o casi. Está al sur de las islas Canarias, bajo las aguas del Atlántico, en la costa del monte Tropic. Allí hay 6000 veces más telurio que en la corteza terrestre.

Podría decirse que el telurio es el gran tapado en la reclamación española para anexionarse esa zona marítima, en competencia con Marruecos. España ha pedido ante la Convención de la ONU sobre Derechos del Mar sumar a su superficie unos 296.000 kilómetros cuadrados de plataforma continental sumergida.

En 2020, de manera unilateral, Marruecos aprobó extender su frontera marítima hacia España y el Sáhara Occidental incluyendo parte de esas aguas solicitadas por España en la ONU. La zona en disputa, además, es rica en cobalto y 'tierras raras'.

Hay otro posible yacimiento español de telurio. Este es subterráneo y está ubicado en Matamulas, entre los municipios de Torrenueva y Torre de Juan Abad, en Ciudad Real. Una empresa canadiense quiere extraer allí monacita gris, un fosfato que se utiliza para fabricar imanes para generadores eólicos o vehículos eléctricos. De momento, la Junta de Castilla-La Mancha se niega a dar autorización.

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