Guerra Rusia-Ucrania

¿Qué implica la suspensión, por parte de Putin, del tratado nuclear 'START III'?

Moscú aumenta la presión sobre el bloque occidental con la suspensión de este tratado, que firmó en Praga en el año 2010 y que limitaba el empleo de armas nucleares.

Misiles rusos en un desfile en la Plaza Roja

Misiles rusos en un desfile en la Plaza RojaEFE

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"Rusia congela en este momento su participación en el Tratado de Fuerzas Estratégicas Ofensivas". Así anunciaba este martes Vladimir Putin la suspensión Tratado START III en su primer mensaje sobre el estado de la nación desde que comenzó la invasión a Ucrania hace un año.

¿Qué es el START III y cuál es su origen?

El 8 de abril de 2010 Barack Obama y Dmitri Medvédev (presidente que Putin designó mientras el interpretaba de primer ministro) firmaron en Praga el acuerdo START III, un tratado que tiene su origen en el año 1991 y que sirvió para poner fin a la Guerra Fría estableciendo las limitaciones de las cabezas nucleares que la URSS y EE.UU. podían emplear, extendiendo sus efectos también al resto de países que pertenecían al bloque soviético, como Bielorrusia, Kazajistán y Ucrania. En este primer acuerdo se imponía una reducción antes de diciembre de 2001 de sus arsenales de 10.000 a 6.000 cabezas nucleares y sus bombardeos estratégicos y misiles balísticos a 1.600 para ambos países antes de diciembre de 2001.

Así, este acuerdo de desarme nuclear continuó en 1993 con el START II, que ponía aún más limitaciones a las cabezas nucleares, pues tanto EE.UU. como Rusia podían emplear a partir de ese momento un número más inferior. En total, Estados Unidos debía emplear como máximo 3.500 cabezas nucleares y Rusia 3.000, aunque este nunca fue ratificado por los norteamericanos y los rusos también lo acabaron abandonando.

Ya en el año 2010 los entonces presidentes de los Estados Unidos y de Rusia, Obama y Medvédev, realizaron la firma del acuerdo Nuevo START o START III. Desde febrero de 2011 se ratificó el tratado que se iba a extender hasta el año 2026 tras la prorrogación que el mismo Putin y Joe Biden realizaron hace dos años. El START III reducía el número de cabezas nucleares estratégicas desplegadas a 1.550, limitando un 74% más el empleo de estas armas con respecto al primer START del año 1991.

Ahora, Vladimir Putin anuncia que "Rusia no solo abandona el tratado, sino que congela su participación", medida que toma culpabilizando a Estados Unidos, pues continúa: "si EE. UU. realiza ensayos nucleares con nuevo tipo de armamento estratégico, Rusia efectuará también pruebas" de esa clase.

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