La falta de consenso en la compra de un software para modernizar el censo, fue suspendida por la discusión que se produjo dentro del edificio parlamentario.

Comenzaron con pitos y lanzando fuegos artificiales y terminaron en puñetazos.

Algunos diputados se quitaron el cinturón para usarlo como látigo. La sesión se suspendió después de que otro diputado utilizara un extintor.