Groenlandia
¿Puede Trump apropiarse de Groenlandia? Estas son las claves de su interés
Las recientes y reiteradas intervenciones del presidente de Estados Unidos han aumentado las tensiones con Dinamarca.

Publicidad
Estados Unidos y Groenlandia vuelven a situarse en el centro de la tensión geopolítica internacional tras las reiteradas declaraciones del presidente Donald Trump sobre su intención de anexionar la isla ártica, actualmente territorio autónomo de Dinamarca. El estadounidense defiende que Groenlandia es esencial para la seguridad nacional de su país, una afirmación que ha provocado una respuesta desde Copenhague y desde las instituciones europeas.
Las palabras de Trump han generado malestar en Dinamarca y, en su consecuencia, en la Unión Europea, que observa una posible vulneración del equilibrio territorial y del derecho internacional. Las críticas se han intensificado en las últimas horas, especialmente tras el rechazo público de varios líderes europeos a cualquier intento de apropiación de la isla, considerada estratégica tanto por su ubicación como por sus recursos.
Groenlandia en el foco del tablero geopolítico del Ártico
El interés de Estados Unidos por Groenlandia no es nuevo, pero en los últimos meses ha adquirido una dimensión mucho más explícita. Trump ha vinculado varias veces la isla con la necesidad de reforzar la presencia estadounidense en el Ártico frente al avance de potencias como China y Rusia. En ese contexto, Groenlandia aparece como un territorio decisivo para el control de rutas marítimas emergentes debido al deshielo, así como para el despliegue de infraestructuras militares.
Uno de los elementos centrales de este interés es la base espacial de Pituffik, fundamental para los sistemas de alerta y defensa ante misiles balísticos. A ello se suma el potencial económico del territorio, rico en minerales considerados estratégicos para la industria tecnológica y militar, como las tierras raras o el litio. Trump ha llegado a presentar el control de estos recursos como una cuestión de liderazgo global, reforzando una narrativa de competencia directa con China.
Las comparaciones con adquisiciones históricas como Alaska o Luisiana han contribuido a endurecer el debate. Desde Europa, estas alusiones se interpretan como un intento de legitimar un expansionismo que choca con los principios actuales del orden internacional y con la soberanía danesa.
¿Es posible que Trump anexione Groenlandia a Estados Unidos?
Desde el punto de vista legal, la anexión de Groenlandia por parte de Estados Unidos resulta altamente improbable. La isla cuenta con autogobierno desde 2009 y una población de unos 56.000 habitantes, mayoritariamente inuit, que ha rechazado de forma masiva cualquier propuesta de venta o cesión en consultas informales.
El derecho internacional, a través de la Carta de la ONU, prohíbe la adquisición de territorios por la fuerza, y Dinamarca ha cerrado la puerta a cualquier negociación, una postura respaldada de forma explícita por la Unión Europea y por la OTAN. Las encuestas en territorio danés reflejan además un rechazo social del 85% de la población.
Pese a ello, algunos expertos señalan escenarios teóricos, como una compra negociada con incentivos económicos, similar a la adquisición de las Islas Vírgenes en 1917, presiones económicas mediante aranceles o un referéndum impulsado por tensiones entre Groenlandia y Copenhague en un hipotético proceso de independencia. Trump ha llegado a sugerir "negociar" una cesión voluntaria o incluso plantear intercambios por apoyo militar o condonación de deudas.
Plan de EEUU en 4 fases
Medios estadounidenses apuntan a una conquista de la isla en 4 fases. La primera de ellas, avivar el nacionalismo, con una idea principal de celebrar un referéndum para que aumente la influencia de Estados Unidos. Una vez independizados, les ofrecerían un acuerdo para seguir formando parte de la OTAN y después, buscarían el respaldo europeo a cambio de involucrarse más contra Rusia jugando la carta de la Guerra en Ucrania, y si todo esto no es suficiente, optarían por usar la fuerza. De hecho, la Casa Blanca ya ha reconocido abiertamente que se plantean entrar con el ejército en la isla.
La repercusión de las palabras de Trump
Las continuas palabras de Trump han ido acompañadas de advertencias que han elevado la tensión diplomática. El presidente ha insinuado que Estados Unidos podría reducir su protección militar a países que no accedan a sus demandas, afirmando que "no defenderemos territorios que no nos benefician". Estas palabras han generado inquietud en la OTAN, de la que Dinamarca es miembro, y han provocado respuestas inmediatas de líderes europeos.
En España, el presidente Pedro Sánchez ha advertido que "España no va a admitir que se amenace la integridad territorial de Dinamarca", subrayando el respaldo europeo al país nórdico. Además, la Casa Blanca ha confirmado que el uso del Ejército figura entre las "opciones" que Washington baraja, una afirmación que ha intensificado el temor a una crisis internacional de gran alcance.
Para evitar que las presiones de EEUU y defenderse, Dinamarca puede "intentar apaciguar a Trump" o "amenazar o estar preparados para tomar represalias", según sugiere Héctor Sánchez Margalef, Investigador principal del CIDOR, en Antena 3 Noticias.
Más Noticias
Puedes ver el informativo completo 'Noticias 1' en Atresplayer.
Publicidad









