ABANDONADO COMO CASTIGO

La policía ha informado que el niño que pasó seis días en el monte, pudo ser maltratado por sus padres

Autoridades de la comisaría central de Hakodate, que tiene jurisdicción sobre la pedanía donde desapareció el pequeño,han anunciado que se ha comunicado esta posibilidad al centro de protección del menor para que investigue lo sucedido.

Frame 13.890818 de: Aparece con vida el niño que desapareció en un bosque nipón tras ser abandonado por sus padres como castigo

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La policía notificó esta mañana a un centro de protección de la infancia, la posibilidad de que el niño japonés que pasó seis días perdido en el monte, haya sufrido maltrato psicológico por parte de sus padres, que lo habían abandonado como castigo.

Autoridades de la comisaría central de Hakodate, que tiene jurisdicción sobre la pedanía donde desapareció el pequeño,han anunciado que se ha comunicado esta posibilidad al centro de protección del menor de esta localidad para que investigue lo sucedido.

El caso ha abierto en Japón el debate sobre el nivel de dureza de los castigos que se aplican a los más pequeños en el país asiático.

Los padres del niño, Yamato Tanooka, contaron que el día de su desaparición lo abandonaron en el bosque como castigo por su mal comportamiento y que, tras perderlo de vista, retornaron pocos minutos después con intención de recogerlo con el coche.

Sin embargo, los progenitores explicaron que el pequeño ya no estaba cuando regresaron al lugar.

Tras seis días de intensa búsqueda por parte de un gran dispositivo desplegado en la zona boscosa donde se perdió Yamato, unos soldados lo encontraron el pasado viernes por casualidad en el hangar de una base militar que apenas se utiliza, situado a solo cinco kilómetros del lugar de donde desapareció.

Yamato se resguardó desde el día de su desaparición en el refugio de madera, donde no había luz ni comida aunque sí un grifo, gracias al cual pudo beber agua.

El niño aseguró al padre que durante los seis días que pasó ahí resguardado no comió nada ni vio a nadie y también explicó también que decidió cobijarse en el hangar porque pensó que alguien lo encontraría.

Los equipos de rescate inicialmente rastrearon un radio de tres kilómetros en la zona, poblada por osos pardos, y luego extendieron el foco, aunque en dirección contraria a la que caminó el niño, lo que ha puesto en tela de juicio los métodos empleados por estos contingentes y la policía nipona en casos de desaparición.

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