Una policía de Kansas, en Estados Unidos, acudió a ayudar a su compañero que forcejeaba con un conductor.

Cuando el hombre ya estaba inmovilizado y desarmado, la mujer, que acudió de refuerzo, sacó su arma y disparó. Sin embargo, según declaró, se equivocó porque lo hizo con su pistola reglamentaria y no con la eléctrica que era su intención, para inmovilizarlo.

El individuo, que ha sobrevivido, acusó a los agentes de racismo. La agente ha sido suspendida.

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