Seis personas con obesidad mórbida han permitido que los médicos implanten un chip en su cerebro que les de descargas cuando piensen en comida. Los científicos de la Universidad de Stanford quieren averiguar si dando descargas eléctricas podría ayudar a las personas que sufren de 'alimentación por pérdida de control'.

El ensayo clínico durará cinco años y cada participante usará el chip durante 18 meses. El chip controlará la actividad cerebral durante seis meses en un intento de identificar el patrón de actividad que conduce a un atracón de comida. Después de seis meses, se activará el zap, lo que les dará una leve descarga eléctrica cada vez que piensen en comer.

Si el experimento funciona, se podrían desplegar más chips si se determina que el procedimiento es seguro y efectivo. Sin embargo, los científicos han enfatizado que no está destinado a personas que están tratando de perder un poco de peso y que solo es adecuado para aquellos que sufren obesidad.

Para ser elegido para participar en el estudio, las personas deben tener un índice de masa corporal de más de 45 y no haber perdido peso por la cirugía de bypass gástrico o la terapia cognitiva conductual. Un IMC saludable se considera entre 18.5 y 24.9, con un valor superior a 27.5 se considera de alto riesgo.

El estudio se centrará en un área del cerebro llamada núcleo accumbens, el centro de placer del cerebro, que procesa sentimientos de recompensa y adicción. Sin embargo, los científicos han admitido que será un desafío separar la respuesta del cerebro a los alimentos grasos de su respuesta a los alimentos saludables.