Una niña de nueve años ha ingresado en rehabilitación por su adicción al Fortnite. Sus padres le regalaron una XBox en enero y desde entonces, la niña empezó a competir en este popular videojuego.

En marzo, su profesora empezó a advertir que el rendimiento de la menor había bajado y que llegaba a clase muy cansada. Tras sus síntomas se escondía que la pequeña se quedaba despierta hasta las 5 de la mañana jugando, según recoge el diario Metro. Los padres se dieron cuenta de que la situación era extrema cuando comprobaron que un día se orinó encima para poder seguir jugando.

Sorprendidos, le pidieron a la niña que les hablara sobre lo que estaba sucediendo. Ella reveló que había estado jugando hasta diez horas al día. Desde que Fortnite se lanzó en julio pasado, más de 40 millones de personas lo han descargado.