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El presidente francés, Nicolas Sarkozy, ha reducido su desventaja frente al socialista François Hollande de cara a la primera vuelta de las elecciones presidenciales, que se celebrará el 22 de abril, según un sondeo de BVA publicado este miércoles y elaborado en base a entrevistas realizadas el martes y el miércoles, antes de la muerte del presunto autor de los crímenes de Toulouse y Montauban.

El sondeo concede a Hollande el 29,5 por ciento de los votos en esa primera ronda, en la que Sarkozy obtendría el 28 por ciento de los sufragios. Los datos constatan el auge del mandatario en las últimas semanas, después de que hace un mes estuviese cinco puntos por detrás del favorito. Ambos candidatos pasarían, salvo sorpresas, a la segunda vuelta prevista para abril, ya que aventajan en más de diez puntos al resto de candidatos.

Un experto en gestionar crisis
En 1993, un secuestro pone en jaque a las fuerzas especiales francesas. Un hombre se atrinchera en un colegio de Neuilly Sur Seine con 20 niños como rehenes. Nicolas Sarkozy, entonces alcalde de la localidad, negocia con el secuestrador. Habla con él dos minutos y sale de la escuela con uno de los alumnos en brazos.  Aunque fue acusado de arriesgar la operación policial, se granjeó una de sus primeras medallas como héroe.

En situaciones de crisis es donde mejor se mueve quien ahora vive en el Elíseo. En 2007 no dudó en coger su avión, dirigirse al Chad y resolver personalmente una crisis diplomática en la que se vieron envueltas cuatro azafatas españolas. Sarkozy las trajo de vuelta a Casa.

Decidido y pragmático, sale al rescate también de una Europa rehén de la crisis económica. Defiende con grandilocuencia los valores de la República y permanece sereno incluso ante las rachas de viento que ayer interrumpieron el funeral por los 3 militares asesinados.

Gestos oportunos, mensajes apasionados o golpes de efecto. La reputación del presidente crece ante las dificultades y, pese a que su estatura le acompleja, sus seguidores no dudan de su talla como estadista.