El rastro de Natalia se perdió el 1 de mayo mientras se mudaba a casa de una amiga. Se le acababa el contrato de alquiler de su piso y aún le quedaban 15 días de Erasmus, pero solo llevó dos de las tres maletas.

Ese mismo día, Natalia le pidió a un hombre su teléfono en los Jardines de Luxemburgo. Dos turistas españoles coincidieron con ella en un autobús y les dijo que quiere salir de la ciudad. La charla inquietó a la pareja, que le ofreció ayuda, pero la joven la rechazó.

Al día siguiente su casero la esperaba durante horas en su apartamento, donde habían quedado para que darle las llaves del piso, pero no aparece.

Entretanto, varios agentes ayudaban a una desconocida en las calles de París que parecía desorientada, pero no sabían que era Natalia.

Ese mismo día sus padres denuncian su desaparición. El lunes siguiente la policía descubre en un parque cercano a su facultad su mochila, su móvil y su ordenador.