Sarah Pickles y su marido

Publicidad

LA MADRE Y EL NIÑO ESTÁN SANOS EN CASA

Una mujer da a luz pese a las escasas posibilidades de quedarse embarazada al tratarse un cáncer con quimioterapia

Sarah Pickles fue tratada de siete tumores en el pecho en el año 2014. Tras someterse a una masectomía y a un tratamiento de quimioterapia, los médicos le advirtieron de que sus posibilidades de quedarse embarazada con reproducción asistida eran de un 1%.

antena3.com | Madrid
| 24.07.2017 09:50

Sarah Pickles, una mujer de 35 años que ha logrado superar el cáncer de pecho que padecía, fue alertada por el equipo de médicos que la trataba de que el tratamiento de quimioterapia que iba a recibir haría que no tuviera posibilidades de tener hijos.

Tras diagnosticarle siete tumores en el pecho en el año 2014 y someterse a una masectomía doble, Sarah tuvo que recibir un tratamiento de quimioterapia que, según los médicos, pese a curarle su enfermedad haría que no pudiera tener más familia.

Sin embargo, Sara y su marido Dave, de 42 años, han cumplido su sueño y han logrado ser padres de un niño, pese a que los médicos aseguraron que la posibilidad de tener hijos era de un 1%, por lo que decidieron probar suerte con un tratamiento de reproducción asistida.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas durmiendo, bebé y primer plano

Pickles asegura que durante el embarazo no podía creer lo que estaba sucediendo y explica que cuando su hijo nació "fue un momento muy emotivo para mí y mi marido", recoge el medio Daily Mail.

La mujer, emocionada, admite que cuando mira a su hijo todavía no puede evitar pensar que su familia ha crecido. "Le miro todo el rato y pienso que soy muy feliz por tenerle", confiesa.

Cuando Sara se enteró de que estaba embarazada, Dave, que trabaja como guía de viajes de aventura, se encontraba dirigiendo una expedición al campamento base del Everest, por lo que Sara no podía hablar con él, así que fue a casa de su hermana para contarle que le dolía la espalda y que tenía miedo de que su cáncer hubiera vuelto.

Su hermana le preguntó si estaba embarazada, a lo que ella contestó que eso era imposible, pero diez minutos más tarde le dio un test de embarazo que finalmente resultó positivo. "No sabía que decir. Mi marido estaba en mitad del Everest cuando le conté lo sucedido".

Publicidad