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TIENE MÁS DE 16 TRAJES Y PELUCAS

Una mujer de 25 años se gasta más de 12.000 euros para parecerse a las princesas de los dibujos animados

Para hacer realidad su sueño, se gastó más de 12.000 euros. Tiene más de 16 trajes distintos y 16 pelucas para lograr transformarse en Bella durmiente, Cenicienta, Blancanieves, Ariel, Aurora, o  Rapunzel entre muchas otras. Tarda unas tres horas entre maquillaje y peluquería y cada disfraz requiere unos seis meses de costura.

Sarah Ingle es la propia princesa de su peculiar cuento de hadas. Tiene 25 años y aunque durante el día trabaja como gerente de marketing,  en su tiempo libre se transforma en una auténtica princesa Disney.

Para hacer realidad su sueño, se gastó más de 12.000 euros. Tiene más de 16 trajes distintos y 16 pelucas para lograr transformarse en Bella durmiente, Cenicienta, Blancanieves, Ariel, Aurora, o  Rapunzel entre muchas otras.

El proceso de caracterización es un proceso muy lento, porque se cuida hasta el más minimo detalle. En total unas tres horas de maquillaje y peluquería, siempre dependiendo del tipo de princesa en el que se quiera convertir.

Cuando se disfraza de Aurora, la bella durmiente tiene que cuidar a la perfección el contorno de su cara, porque la cara de la princesa es mucho más redonda que la suya.  O por ejemplo, cuando se trata de la Sirenita o Elsa de Frozen, entonces tiene que utilizar lentillas de color azul, porque sus ojos son color avellana.

Lo mismo sucede con los vestidos. Cada uno de ellos busca la perfecta similitud entre ficción y realidad, por eso tarda cerca de unos seis meses para elaborar cada uno. Sarah trae materiales de todo el mundo, incluyendo la seda y organza.

Sus transformaciones son tal perfectas y reales que decidió emprender un negocio donde la gente puede contratarla para sus eventos. Su novio la apoya y es partícipe de "princesa para siempre". En muchas ocasiones la acompaña como príncipe.

Realiza todo tipo de eventos, desde fiestas de cumpleaños particulares,  hasta visitas a los hospitales, para devolver la ilusión a los más pequeños.

Según informa Cosmopolitan, Sarah afirma que el momento más emocionante para ella como imitadora de princesa fue cuando visito a una pequeña en el hospital "Nunca olvidaré el día en que se me pidió que llevar a cabo para una niña que estaba celebrando el comienzo de un descanso de sus tratamientos contra el cáncer", dice ella. "Al ver su cara se encienden mientras cantaba junto a mí era increíble."

Aunque le cuesta decantarse por alguna, reconoce que su favorita es la Sirenita "Me encantaría ser Ariel. Tal vez un día pueda ir a una audición y tendría el  trabajo de mis sueños."

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