Todo ocurrió en Arkansas, Estados Unidos, los agentes detienen a un hombre durante un control de tráfico. Uno de los policías le pide al conductor que salga de su vehículo ante la sospecha de que se trataba de un coche robado. El hombre le pregunta por qué y se niega a bajar.

El agente insiste y amenaza con una pistola al conductor que no duda en acelerar y se lleva por delante al policía. Es entonces cuando el agente abre fuego, realizando hasta 15 disparos. El conductor, de 30 años, falleció en el acto.

El oficial que realizó los disparos ha sido suspendido mientras se investiga el suceso, aunque ya en 2016 también se le retiró la placa por otro incidente.

Según la normativa policial se instruye a los agentes para apartarse cuando un vehículo está en movimiento y sólo se permite disparar para evitar una muerte o lesiones físicas graves.