HAMBRUNA EN ÁFRICA

El milagro del pequeño Minhaj

Un bebé esquiva la muerte gracias a una ONG que lo ingresó hace tres meses cuando sufría desnutrición y anemia severa en el cuerno de África, donde la situación sigue siendo crítica.

El pequeño Minhaj

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Su fotografía, difundida el pasado mes de agosto, reveló la crudeza de la hambruna en el cuerno de África. Se convirtió en el 'rostro del hambre'. En tres meses, el pequeño Minhaj Gegi Farah ha esquivado la muerte. Las fotografías parecen ser la de dos niños distintos.

La ONG Internacional Rescue Committee se hizo cargo del bebé en el complejo de refugiados de Dadaab (Kenia) cuando solo pesaba 3,1 kilogramos. Entonces sufría desnutrición y anemia severa. Estaba a un paso de la muerte.

La ONG lo ingresó en julio y en tres meses ya pesa 10 kilogramos y su aspecto es bien distinto. Al bebé le aplicaron tres infusiones de sangre y un régimen de alimentación intensiva.

Durante su recuperación, Minhaj tuvo que ser tratado de tuberculosis. Por entonces ya había ganado un kilo y sus defensas le permitieron seguir con vida. "Su madre nunca pensó que se podría recuperar. Toda su familia está contenta", asegura a la agencia Associated Press Sirat Amin, una voluntaria de la ONG.

Pese a este milagro, alrededor de dos millones de somalíes todavía no tienen acceso a la ayuda alimentaria. Según el Comité Internacional de Cruz Roja, Jakob Kellenberger, Somalia esel país que "presenta el mayor reto humanitario", dado que las personas que requieren ayuda "se reparten en campos de refugiados o viven en territorios controlados".

Según las estimaciones del presidente del Comité Internacional de Cruz Roja, Jakob Kellenberger, cada mes "una sola familia necesita entre 50 y 100 kilos de alimentos para poder subsistir". Sin embargo, "aún queda mucho por hacer" para luchar contra "la severa malnutrición de muchísimos niños menores de cinco años".

El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) estima que alrededor de 168.000 niños menores de cinco años sufren malnutrición aguda y podrían morir en cuestión de semanas.

Otras preocupaciones son las enfermedades infecciosas como el sarampión, el cólera y la malaria, sobre todo en campos de refugiados sucios y abarrotados como el de la capital somalí, Mogadiscio.

La hambruna, advierte UNICEF, no ha terminado y "los niños mueren día a día", según Hannan Sulieman, de la misión del organismo en la ONU en Somalia. Pese a la petición de ayuda de la ONU, los fondos siguen sin llegar para resolver la crisis humanitaria.

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