El presidente de Bolivia, Evo Morales, viajó este lunes a la región oriental de Santa Cruz, epicentro de incendios que han consumido casi 500.000 hectáreas de bosque y pastizales, donde se ha enviado ayuda humanitaria y se evalúa la evacuación de los afectados. "Lo que necesitan vamos a traer, hermanas y hermanos, no se preocupen de eso", indicó Morales a un grupo de habitantes de la comunidad Peniel, del municipio cruceño de Roboré, uno de los más afectados por los incendios.

Morales encabezó este lunes la entrega de víveres y ayuda humanitaria para los residentes de la zona. Los incendios comenzaron hace unas tres semanas y se han ido extendiendo y agravando gradualmente. La Gobernación de Santa Cruz declaró el fin de semana "desastre departamental" para facilitar la coordinación con el Gobierno central para atender la situación. Además de Roboré y San Ignacio de Velasco, la declaración abarca las poblaciones de El Trigal y Pampa Grande, situados en la zona cruceña de la Chiquitania, y se ha extendido a San Rafael este lunes.

La Chiquitania es una de las principales zonas turísticas de Bolivia donde están asentadas las misiones jesuíticas, declaradas patrimonio de la Unesco y consideradas de las mejor conservadas de América.

Las autoridades han atribuido los incendios a los "chaqueos", una práctica agraria de quemas de vegetación para preparar terrenos de cultivo y pastoreo. Esta práctica se ha desbordado por la falta de lluvias, la vegetación seca y los vientos fuertes que han propagado el fuego. Algunas fotografías difundidas este lunes por la Gobernación de Santa Cruz muestran el avance del fuego que amenaza algunas viviendas, mientras otras reflejan columnas de humo de varios metros que oscurecen el cielo.

El nivel de este incendio es menor al que se produjo en 2010 en esa misma región oriental, que alcanzó a las 3,5 millones de hectáreas afectadas entre bosques y pastizales, de acuerdo a un reporte del periódico El Deber de Santa Cruz.