La Policía ha empleado gas lacrimógeno durante la manifestación que ha reunido este domingo en Atenas a decenas de miles de griegos para protestar contra el Acuerdo de Prespa que resuelve el histórico contencioso entre Grecia y Macedonia por el nombre de este segundo país, que pasaría a llamarse Macedonia del Norte.

La semana próxima el Parlamento griego deberá ratificar el acuerdo, que los nacionalistas a ambos lados de la frontera consideran una traición. Precisamente este domingo los nacionalistas griegos procedentes de todo el país han inundado Atenas con banderas blanquiazules.

"No podemos tragar con este acuerdo, ceder nuestra Macedonia, nuestra historia. Macedonia es griega", se ha lamentado la pensionista Amalia Savrami, de 67 años, una de las manifestantes concentradas en la emblemática plaza Sintagma, a los pies del Parlamento griego.

El acuerdo de Prespa

El llamado Acuerdo de Prespa, firmado el pasado verano entre el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y el primer ministro macedonio, Zoran Zaev, aspira a poner fin a la histórica disputa entre Atenas y Skopje por el nombre de Macedonia.

Los griegos acusan a sus vecinos del norte de querer robarles la identidad e incluso territorio de su antigua provincia con ese nombre.

En virtud del acuerdo, el país pasará a llamarse República de Macedonia del Norte y Grecia dejará de bloquear su entrada en la OTAN y otros organismos internacionales y permitirá que inicie las conversaciones de adhesión a la UE.

El acuerdo ha provocado la salida de Griegos Independientes del Gobierno, hasta ahora socio de coalición de Tsipras y su Coalición de la Izquierda Radical (SYRIZA). Además Tsipras ha superado una moción de confianza con una aritmética parlamentaria que previsiblemente permitirá también la ratificación del Acuerdo de Prespa.