Irán da un paso más en su enfrentamiento con Occidente. La república islámica ha anunciado que va a enriquecer uranio a un nivel superior al permitido por el acuerdo internacional, lo que supone un 'dolor de cabeza' para la comunidad internacional y un gesto que algunos países ven como muy peligroso.

Irán se comprometió en 2015 con Estados Unidos, China, Rusia y estos tres países europeos a abandonar su programa nuclear, es decir, a fabricar la bomba atómica. A cambio, se retiraron muchas sanciones que le han permitido exportar petróleo y recibir pagos. Pero Trump sospecha que Irán quiere fabricar armas nucleares y, por eso, se retiró del pacto y volvió a imponer sanciones.

Ahora Irán se salta una de las normas de ese acuerdo: enriquecer uranio por encima del límite permitido al 5%, lo que quiere decir que concentrará el mineral de manera que sirva como combustible para las centrales eléctricas.

Sin embargo, la república islámica amenaza con seguir tratando el uranio si no se retiran las sanciones. La preocupación internacional es que lo haga al 85%, una concentración que permitiría ya obtener un arma atómica.