La familia de Vincent Lambert abandona finalmente el pulso mantenido con la justicia francesa en estos años. Los padres han anunciado este lunes que renuncian a presentar nuevos recursos judiciales para intentar mantener con vida a su hijo, en estado vegetativo desde hace más de una década después de sufrir un accidente de tráfico.

"Su muerte es inevitable. Le ha sido impuesta tanto a él como a nosotros. Aunque no la aceptamos, solo podemos resignarnos", indicaron Viviane y Pierre Lambert en un comunicado, publicada en la página web de un comité de apoyo a su hijo que ya ha recogido más de 139.000 firmas. La noticia llega dos meses después de que el Tribunal de Apelaciones de París ordena la reanudación de tratamiento de Lambert.

El equipo médico del hospital de Reims, que está a su cargo, inició el pasado martes el proceso para retirarle la alimentación e hidratación artificiales y someterlo a una sedación profunda, después de que el Tribunal Supremo reabriera la vía para detener su tratamiento. En los últimos días, los padres presentaron procedimientos de urgencias para intentar reanudarlo, pero estos fueron finalmente rechazados.

Los abogados de Viviane y Pierre han apuntado a que "ya es demasiado tarde" y que la situación en la que se encuentra Vicent actualmente "es desde un punto de vista médico irreversible", según recoge la agencia EFE. El letrado Jean Paillot añadió en declaraciones publicadas este lunes por "Le Figaro" que, cuando llegue el momento, "los responsables de la muerte de Vincent Lambert tendrán que rendir cuentas". Paillot confirmó en ese diario que el pasado viernes presentaron una denuncia ante la Fiscalía de Reims contra el doctor Vincent Sánchez (encargado de tratar a Vicent) y su equipo de cuidados paliativos por "tentativa de homicidio voluntario".

Lambert, de 42 años, sufrió un accidente de tráfico en 2008. El traumatismo craneoencefálico le dejó tetrapléjico y absolutamente dependiente. En 2011, los médicos descartaron toda posibilidad de mejora, y en 2014 su estado fue calificado de vegetativo. Su caso se ha convertido en todo debate nacional sobre la eutanasia.

Sus padres, de profundas creencias religiosas, siempre han defendido su derecho a la vida y consideran que desconectarle supondría un trato inhumano o degradante, por lo que en los últimos años han agotado los recursos judiciales posibles.