Los bomberos griegos continúan luchando en la extinción del gran incendio declarado el martes en el centro de la isla de Eubea, al noreste de Atenas, que ha destruido grandes zonas de un bosque incluido en la red Natura 2000.

Después de que durante la mañana del miércoles las tareas de extinción pudieran avanzar con éxito gracias a que el viento se había debilitado, a lo largo de la tarde las rachas volvieron a intensificarse y reavivaron las llamas poniendo nuevamente en peligro algunas poblaciones.

Según informaron los bomberos, los esfuerzos se han centrado en las últimas horas en crear cortafuegos ante las aldeas de Makrimallis y Platanias, cuyos habitantes fueron evacuados ya al comienzo del incendio.

Por ahora no hay informaciones de daños mayores en casas, y únicamente se han incendiado varios vehículos y cobertizos agrícolas. Hasta ahora el incendio ha destruido unas 2.500 hectáreas de bosque silvestre, en una zona de gran valor ecológico por su fauna y flora.

En total operan en la zona 382 bomberos con 98 vehículos y diez medios aéreos. Las autoridades declararon el martes el estado de alerta y solicitaron ayuda a Europa a través de Mecanismo Europeo de Protección Civil. España e Italia enviaron inmediatamente sendos hidroaviones.

Los trabajos de extinción desde el aire se han visto repetidamente dificultados por las turbulencias que originaron las fuertes temperaturas y por la escasa visibilidad debido a la gran concentración de humo, que incluso llegó a alcanzar Atenas, situada a unos 70 kilómetros en línea recta.